Valle de Uco, Jueves 19 de Octubre 2017
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Hace pocos días se presentó en audiencia pública el Plan de Ordenamiento Territorial de Mendoza. Es importante comprender la importancia de este plan para todos los habitantes de nuestra provincia, ya que el mismo se propone dar un marco al crecimiento económico y social de nuestras comunidades, orientando la actividad de sus habitantes hacia un mayor bienestar colectivo.

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Federico Soria

Para comprender mejor los objetivos y desafíos principales de esta regulación respecto al territorio del Valle de Uco, nos propusimos entrevistar a algunos participantes clave en la gestación y desarrollo de este plan. En esta ocasión entrevistamos a Federico Soria -Licenciado en Turismo, Técnico en Conservación de la Naturaleza y Posgraduado en Diseño y Administración de Áreas Protegidas, y Colaborador de las Asambleas Mendocinas por el Agua Pura-.

Aquí la entrevista, en la que Soria destaca con claridad las características excepcionales del Valle de Uco y algunas de las estrategias necesarias para preservar y potenciar la sustentabilidad del territorio local.

 

¿Cómo surge y se gesta el Plan de Ordenamiento Territorial para la provincia de Mendoza? ¿Quiénes fueron los actores involucrados en el proceso?

 

El Plan Provincial de Ordenamiento Territorial surge como idea luego del retorno a la democracia, a mediados de los años ’80, cuando las decisiones de Estado empiezan a ser debatidas, y al mismo tiempo, empiezan a observarse algunos problemas como el incipiente desarrollo del Gran Mendoza hacia el Piedemonte, el surgimiento de los basurales y las ripieras al oeste, las saturación de las plantas de tratamiento de efluentes cloacales y el vuelco de las aguas tratadas a la red de riego (que fuera causal del brote local de la epidemia de cólera por aquel entonces), y otros problemas, más que nada ligados al Gran Mendoza.

A partir de ahí comienza a elaborarse desde algunos organismos e instituciones técnicas una visión de cómo sería la “Mendoza del 2000”. Lógicamente, el tiempo pasó y con cada gestión de gobierno, el proyecto se iba replanteando: el ordenamiento territorial iba quedando al criterio del interés privado en la década de los ‘90s, y luego al de las grandes corporaciones transnacionales, donde el papel del Estado siempre fue regular en base a los hechos consumados o aceptar recetas de afuera. Luego de años de idas y vueltas, diagnósticos (entre los que cabe destacar por su excelencia el de la UNC “Marco Estratégico 2003-2012”) y planes sectoriales o a medias, se sanciona la ley provincial 8051, en 2009, conformándose luego en Consejo de Estado, que tenía por misión iniciar la ronda de consultas públicas para ir recabando propuestas para el plan. Lamentablemente, el producto final fue otra cosa: el Plan de Desarrollo Estratégico 2030 (PED), que en realidad debería haber sido un subproducto del PPOT.

En los últimos años se retoma el PPOT, pero sin la participación de la población, como prevé la ley. Se hicieron algunos talleres como para cumplir en lo formal con los mecanismos, pero este material, al igual que la ronda de consultas del Concejo de Estado, fueron desechados. Así, el PPOT terminó siendo un trabajo de gabinete que fue mutando a último momento al ritmo de las críticas que iba recibiendo, resultando finalmente en un conjunto inconexo, incompleto, parcial y sesgado de proyecciones, en base a datos desactualizados y diversas omisiones que tienen como trasfondo dibujar una supuesta crisis de la economía provincial, devenida del “dualismo productivo” y generando, también en el plano de las suposiciones, la necesidad de “diversificar la matriz productiva”, planteando como única salida a los problemas de Mendoza, un modelo basado en el extractivismo de gran escala, que incluye la megaminería metalífera hidrotóxica, el fracking, la energía nuclear y faraónicas obras de infraestructura que suelen ser las delicias de políticos y empresarios, pero que el ciudadano común no termina de entender para qué se llevan a cabo, cuando con menos recursos e impacto ambiental se podrían atender los problemas de la gente, si se apelaran a criterios de gestión comunitaria que respeten la voluntad de autodeterminación de los pueblos.

 

¿Cuáles son los principales puntos que afronta este Plan de Ordenamiento respecto al crecimiento de nuestra provincia?

 

Bueno, creo que un poco está respondida en parte en la pregunta anterior. Pero fundamentalmente, lo más importante para la vida y la economía de Mendoza es preservar el agua, protegiendo el territorio donde se encuentran sus fuentes (glaciares, humedales altoandinos, nacientes de ríos y arroyos, y zonas de recarga de acuíferos); y administrando este bien común como lo que realmente debería ser: accesible para todos, desde el agua que tiene que llegar a todos los hogares, cultivos e industrias actualmente existentes en Mendoza; hasta la posibilidad de que todos los mendocinos puedan acceder libremente a los sitios donde ella se encuentra: costas de ríos, arroyos, embalses, lagunas, humedales, termas, vertientes, montañas y glaciares, que en su mayoría se encuentran en manos privadas a pesar de ser bienes públicos. Se debe tener en cuenta los efectos del cambio climático global, en especial a lo que concierne con el expansionismo en la demanda y uso; ya que por este factor, el agua es un bien es cada vez más escaso y consecuentemente no se puede plantear un escenario de crecimiento de la demanda si primero no se logran solucionar los problemas de provisión que han derivado en la crisis hídrica que padece Mendoza en la actualidad.

El otro problema es la concentración de la tierra, la privatización de las tierras fiscales y el alto grado de extranjerización (con casos testigo a nivel nacional, como lo son los departamentos de Las Heras, San Rafael y Malargüe, entre otros, que superan los límites de extranjerización permitidos por la Ley Nacional 26737) y el consecuente despojo a los pueblos originarios y su desalojo, así como la pérdida del patrimonio natural y cultural que esto significa. Para finalizar, otro aspecto fundamental, que no resuelve este plan, es la superposición de regímenes especiales en la ocupación del territorio: concesiones mineras y petroleras en la provincia (otorgadas en general sin cumplir con los presupuestos mínimos fijados en la Ley Nacional 25675, y en particular sin respetar los parámetros fijados por la ley provincial 7722), se superponen con regímenes de protección como los de la Ley de Bosques (nacional 26331), la Ley de Glaciares (nacional 26339) y las Áreas Naturales Protegidas (Ley Provincial 6045), tanto las constituidas como aquellas proyectadas por la propia autoridad ambiental provincial (Plan de Gestión Ambiental 2008-2012).

 

¿Cree que el Valle de Uco presenta características particulares respecto al resto de la provincia en cuanto a su crecimiento económico y su desarrollo social? ¿Cuáles serían?

 

El Valle de Uco tiene la particularidad de presentar en la actualidad prácticamente todas las fuentes de agua (cuenca activa del Río Tunuyán y de todos sus afluentes) conservadas bajo el régimen provincial de Áreas Naturales Protegidas. Las ANP Cordón del Plata, Tupungato, Manzano Histórico, Portillo-Piuquenes y Laguna del Diamante constituyen un verdadero escudo protector que garantiza que toda el agua que irriga el Valle de Uco esté protegida. Eso lo posiciona con respecto al resto de la provincia, no sólo en la calidad de vida de sus habitantes, sino en cuanto al posicionamiento de su producción, ya que actualmente es el único oasis que podría certificar denominación de origen protegido en toda su producción agropecuaria.

El Valle de Uco además es la región donde comenzó a gestarse el ordenamiento territorial con criterio ambiental y de preservación de las fuentes de agua, ya que en 2006 se sancionaron las ordenanzas de Ordenamiento Ambiental, la 1123/06 de San Carlos, la 1940/06 de Tunuyán y la 1/07 de Tupungato. Estas ordenanzas definen concretamente, las diferentes áreas de uso del suelo dentro de cada uno de los municipios y deberían ser tenidas en cuenta en el ordenamiento territorial provincial, cosa que hasta ahora no ha sucedido, a pesar de los reclamos de los municipios y la población.

Yo creo que el Valle de Uco debería posicionarse dentro de la provincia por su calidad ambiental y procurar mantener esos estándares, no sólo protegiendo las fuentes de agua, como se está haciendo actualmente, sino también manteniendo estándares mínimos de calidad ambiental en todo el territorio, tratando de revertir aquellas situaciones que en la actualidad desmerecen esta condición, como los cauces contaminados, los desmontes no planificados, la proliferación de basurales, así como aquellas actividades que se llevan a cabo sin gestión ambiental, como las canteras de granulado volcánico, la extracción de turba y los pasivos ambientales de la actividad petrolera. Teniendo en cuenta que el Valle de Uco tiene el mérito de haber logrado proteger toda su cordillera, la tarea de ahora en más es ponerle valor a ese logro y materializarlo, mediante distintas modalidades, en todo su territorio.

 

 

 

Martín Cecchi – Sociólogo

martinemiliocecchi@gmail.com