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En el cuarto trimestre de 2017 bajó 2,2 puntos porcentuales la informalidad laboral en Gran Mendoza, dando pruebas de la recuperación económica de la provincia. Sin embargo, los especialistas advierten que la proporción de trabajadores “en negro” sigue siendo demasiado alta y destacan que siguen sin crearse demasiados puestos de trabajo.

Según los indicadores socioeconómicos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en los últimos tres meses de 2016 el 36,9% de los trabajadores no tenía descuento jubilatorio. Un año más tarde (cuarto trimestre de 2017), el índice de informalidad bajó a 34,7% (2,2 puntos porcentuales menos).

Ese indicador no muestra por sí mismo si la cantidad de trabajadores existente en el mercado aumentó o disminuyó, pero sí revela que la proporción de empleados informales en relación al total de trabajadores disminuyó.

Para el economista Pablo Salvador, “ese resultado demuestra que hubo una mejora de la actividad económica en los últimos tres meses del año pasado”. No obstante, aclaró que la menor informalidad se debe al blanqueo de trabajadores que hasta hace poco estaban en negro y no a la creación de nuevos puestos de trabajo formales.

Las estadísticas presentadas por el Indec apoyan la lectura del experto. Según la EPH, en el periodo analizado bajó 2,2 puntos porcentuales la tasa de actividad, índice que mide el tamaño del mercado laboral (cantidad de trabajadores más personas desocupadas) y cayó 1,9 puntos porcentuales la tasa de empleo, valor que representa a la cantidad de personas que tienen trabajo. Eso quiere decir que entre el cuarto trimestre de 2016 y los últimos tres meses de 2017 se destruyó más empleo del que se creó.

También el economista Carlos Rodríguez relacionó la disminución de la informalidad con el blanqueo de trabajadores que ya estaban en el mercado. “Sin duda, hubo una mejora de la actividad económica el año pasado, pero eso no se tradujo en un crecimiento del mercado laboral. Sí se vio un aumento de la formalidad y desde mi punto de vista tuvo que ver principalmente con el incremento de monotributistas”, comentó.

Si bien aún no hay estadísticas publicadas que muestren con exactitud la cantidad de trabajadores que se incorporaron al Monotributo en el Gran Mendoza, sí se ve una tendencia clara en los números que exhiben la situación a nivel país. De acuerdo a un balance del Ministerio de Trabajo de la Nación, entre cuatro trimestre de 2016 y los últimos tres meses de 2017 se incorporaron 105.000 personas al Monotributo en Argentina. “Esa situación parece haberse replicado en Mendoza y puede explicar gran parte de la caída de la informalidad”, aseguró.

Por su parte, Sebastián Laza, economista asesor del Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía de la Provincia, opinó que la informalidad bajó en Gran Mendoza porque creció la actividad económica. “La mejora en la economía permitió que algunas empresas contrataran personal y otras formalizaran a empleados que tenían en negro”, apuntó.

“Los últimos informes estadísticos del Ministerio de Trabajo de la Nación demuestran además que el empleo privado creció 1,8% en Mendoza durante el periodo octubre-diciembre del 2017”, agregó.

Cabe aclarar, que este último comentario de Laza no contradice a la disminución de la tasa de empleo mencionada anteriormente, ya que ese indicador contempla trabajo privado, público e informal, mientras que el economista sólo hizo mención de la parte privada.

Sin aportes jubilatorios

Aunque la disminución de la informalidad es sin duda una buena noticia, la cantidad de trabajadores que no tienen aportes jubilatorios sigue siguiendo preocupante.

Tanto Salvador como Rodríguez comentaron que “un índice de informalidad del 34,7% es demasiado alto para cualquier economía”.

Rodríguez, explicó que el trabajo en negro le hace daño a toda la población. “Se ven principalmente afectados los trabajadores que están en esa condición, porque no tienen aportes jubilatorios, pero también se perjudican los empleados registrados y todas las familias en general, debido a que la recaudación de Anses se distribuye en el total de los trabajadores, tengan aportes o no”, comentó.

Salvador también habló de la gravedad de la situación. “La informalidad bajó, es cierto, pero una proporción de trabajadores informales tan grandes es motivo de preocupación. Posiblemente no se refleje una baja realmente significativa hasta que disminuya la presión tributaria. Contratar y mantener a un empleado es demasiado caro”, observó.

Fuente: Los Andes por Mariano Zalazar 

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