Valle de Uco, Lunes 20 de Noviembre 2017
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La colega de Diario Los Andes, Gilesa Manoni, redactó una nota en la que cuenta como la muerte por asfixia de un niño de un año puso en el tapete la necesidad de contar con cursos más allá de las acciones voluntarias.

La muerte de Maxi Subelza, el nene de Tupungato de 1 año que se asfixió al ingerir la rueda de un autito de juguete, no sólo conmocionó profundamente a la comunidad del lugar.

También mostró con crudeza la urgente necesidad de programas sistemáticos que capaciten a los papás, y a los ciudadanos en general, en las técnicas de reanimación cardiopulmonar.

Desde el hospital General Las Heras, de Tupungato, se ocuparon de aclarar que el niño ingresó sin vida al nosocomio.

“Por las declaraciones de la mamá, las lesiones en la piel y los signos con los que ingresó a la guardia, el pequeño había fallecido unos 15 minutos antes. Nuestros médicos hicieron las medidas de resucitación que marca el protocolo médico, pero ya todo era inútil”, explicaron autoridades del hospital.

El hecho ocurrió la tarde del sábado en la finca Los Nogales. El niño estaba jugando con su hermano a los autitos cuando el mayor le avisó a su mamá que Maxi se había tragado una ruedita y no podía respirar.

“En la desesperación, la mamá trató de sacar la pieza como pudo. Estaba sola con los niños. Al ver que no reaccionaba, salió a la ruta a buscar un vehículo que la acercara al centro. Debieron pasar varios minutos. Cuando llegó al hospital, a las 17.20, el niño ya no tenía signos vitales. Había muerto por asfixia”, apuntaron desde el nosocomio.

Los médicos reconocieron que el final del nene podría haber sido otro si alguien le aplicaba las técnicas de RCP, mientras esperaban que llegara un móvil. “Lo importante no es trasladarlo rápido, sino saber cómo realizar estas maniobras iniciales sin desesperarse hasta que llegue la asistencia médica”, sentenció una pediatra.

El lamentable suceso volvió a poner el foco en los cursos de RCP y la necesidad de que lleguen a toda la comunidad. El año pasado, distintas áreas de Salud dictaron estos cursos al personal médico y no médico de todas sus reparticiones.

Organizaciones sociales también han realizado capacitaciones para los interesados, que generalmente son los docentes, así como la Policía viene haciendo una tarea en este sentido.

Sin embargo, todas las apuestas son voluntarias y espontáneas. No hay un programa de capacitación sistemático que llegue a los distintos sectores de la sociedad.

Fuente: Diario Los Andes por Gisela Manoni