Valle de Uco, Miercoles 01 de Marzo 2017
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Opinión: “Ellos también verán la Patria ser carne de buitres cada vez más bulímicos”

Por Inés Peñafort*

Dicen que hay animales que en situaciones extremas se devoran a sí mismos, matan o se comen a sus crías para asegurar la supervivencia de las más viables y otras cosas horribles que miramos con cierta repugnancia pero comprensivamente porque son animales. Obedecen a las “oscuras fuerzas del instinto”. Lo verdaderamente obsceno es que se replica ese tipo de comportamientos en poblaciones humanas, más sofisticados por cierto, ya que se trata de bichos medianamente racionales y con capacidad de semiosis ilimitada.
Me pregunto y pregunto, no a los alfa de las manadas, ellos tienen clarísimo para qué sirven las situaciones extremas. Pregunto a los cualquiera, a los nadie como yo, por qué eligieron esto, por qué no pudieron tramitar el odio ancestral, la furia revanchista, la insatisfacción por lo imperfecto, de modos menos autodestructivos. Ellos también perderán sus casas, sus trabajos, sus largamente peleados derechos elementales. Ellos también sufrirán la angustia de no poder garantizar el presente ni el futuro de sus hijos, de sus viejos. Ellos también van a mirar desde sus tumbas cómo sus nietos y bisnietos pagarán con el cuerpo y con la dignidad las deudas contraídas. Ellos también tendrán que soportar la dictadura informativa y ver cómo lo que llamábamos patria será carne de buitres cada vez más bulímicos. Ellos también verán devaluados los “bienes secundarios” como la salud, la educación, el arte, los pequeños placeres culturales. Ellos también verán llorar de frustración a sus hijos, amigos, colegas. Ellos también serán cada vez menos humanos y entrarán en la vorágine de intentar salvarse solos y los demás que hagan lo que puedan si pueden y si no que se jodan.
Por qué no pudieron reconocerse en lo que somos todos los de clase media para abajo: rehenes de los dueños del país y del mundo, carne de cañón, meloneados por traidores. Por qué no pudieron defender lo mínimo que se había empezado a construir y desde allí disputar lo que estaba mal, que también era mucho.
Tengo un hermoso vestido de fiesta color amarillo PRO que no puedo usar porque ya no tengo fiestas y además me quema la piel. Si alguien lo quiere avise.

*Docente (Publicado en el Facebook)

Opinión. “Es un día de duelo más que de lucha, porque es tarde para la resistencia”

Por Inés Peñafort

Hoy es un día de duelo más que de lucha para lxs docentes porque es tarde para la resistencia… Ante un gobierno decidido a ignorar leyes, a eliminar derechos; que amenaza, persigue, denigra, miente, decreta en contra de quienes trabajamos e instala el terror de perder el trabajo ¿qué espacios quedan para resistir? Algunxs dirán que nos quedan las calles. Flaco consuelo la calle, cuando sabemos que si se pone áspero no tendrán ningún problema en reprimir y disciplinar. Hemos perdido una partida importantísima y cómo odio decir “te lo dije”. Ese odiado “te lo dije” que hoy cabe repetir a mis compañerxs maestrxs, profesorxs, directivxs, estudiantes. Tantxs de lxs nuestrxs confundieron el bienestar de los últimos años con un “ascenso”de clase social con todo lo que ello implica (me fui de vacaciones a lugares donde va el patrón, me compré un auto como el del patrón, entonces soy como el patrón y voto como el patrón). Cómo se confundieron, cómo olvidaron que aquí, como en casi todo el mundo, lxs docentes somos clase laburante, aun cuando en algunas épocas (obviamente no ésta) se nos concediera cierto barniz de prestigio y respeto. Somos laburantes y por lo tanto parte del gran colectivo de “lxs nadie”, cuyas voces y reclamos son y serán desestimados en esta etapa siniestra. Con inmensa tristeza y sensación de pérdida irreparable estoy dipuesta a aguantar los atropellos que no van a parar; lo único que espero es que lxs colegas que eligieron lo que nos está pasando a todxs decidan mejor la próxima vez.

Opinión: Bienvenida la reforma de la Constitución

Por: Gustavo Arenas*

Al igual que la mayoría de sus antecesores, el actual gobernador –en sus primeros días de gestión– ha mirado con simpatía la posibilidad de una reforma de nuestra Constitución.

Resulta atrayente ver cómo quienes llegan a ocupar el sillón de San Martín se sienten inmediatamente robustecidos por el apoyo popular y comienzan a pensar en su trascendencia y posibilidades de reelección, sin que hayan siquiera comenzado a despuntar los primeros resultados de su gestión.

Cuando ocupaban dicho cargo miembros del partido al cual pertenezco, estas iniciativas reformistas eran denostadas, degradadas y tildadas de oportunistas por parte de quienes ahora las proponen –y a su vez las habían propuesto anteriormente, cuando habían sido gobierno–, cercenando así mezquinamente toda posibilidad de debate.

Sin embargo no será ésa la actitud que nosotros tomaremos, sino que mantendremos –desde la madurez y la coherencia– la misma posición que hace años sostenemos públicamente: creemos en la necesidad de actualizar la Constitución de Mendoza elaborando un texto superador, que sea producto del consenso y no de la voluntad de un solo sector político.

La necesidad de la reforma

En marzo de 2011 presenté ante la H. Cámara de Diputados un proyecto de ley que declara la necesidad de la reforma de la Constitución de la Provincia de Mendoza (expediente N°58.459) y en esa oportunidad sostuve que la actual Carta Magna provincial, sancionada en 1916, fue una herramienta de muy alta calidad técnica para su época, pero que se había quedado rezagada en el proceso de actualización constitucional verificado a nivel nacional y en el resto de las provincias argentinas.

En efecto, transcurrido un siglo desde su entrada en vigencia, en la actualidad se impone la necesidad de actualizar nuestra Constitución a través de una reforma integral. Y es que el rígido sistema de reforma previsto en nuestra Carta Magna (artículos 219° al 225° del Capítulo Único de la Sección X) se convirtió en un obstáculo insalvable que frustró cualquier intento de reforma integral, especialmente a partir de la interpretación del término “electores” utilizado en el artículo 221°, que fijó la Suprema Corte de Justicia en autos N°46.698 “Unión de Centro Democrático y ot. c/Gobierno de la Provincia de Mendoza s/acc. inc.”, donde se estableció que se debía alcanzar el voto afirmativo de la mayoría de los “empadronados” para convocar a la Convención Constituyente.

Es así que, desde su sanción, la Constitución provincial sólo pudo ser reformada parcialmente mediante del mecanismo de modificación de un único artículo previsto por el artículo 223°: sólo se han reformado los artículos 120°, de elección directa del gobernador y el vicegobernador, en 1985 (ley N°5.047); 198°, de elección directa de los intendentes, en 1989 (ley N°5.499); 1°, de propiedad de la Provincia sobre los yacimientos y las fuentes de energía, en 1990 (ley N°5.557); 150°, de la incorporación del Consejo de la Magistratura, en 1997 (ley Nº6.524), y 151°, de reglamentación del principio de intangibilidad de los magistrados, en 2005 (ley Nº7.405).

Por su parte, desde 1983 hasta 2011 –en que presenté mi propio proyecto– habían ingresado a la Cámara de Diputados de Mendoza 67 proyectos de reforma de la Constitución provincial, de los cuales 19 eran de reforma total o parcial de más de un artículo (ocho de total y 11 de parcial) y los 48 restantes fueron de proposiciones para modificar un solo artículo, de acuerdo con el mecanismo previsto en el artículo 223°.

De estos proyectos de reforma, cinco fueron presentados por el Poder Ejecutivo (años 1985, 2003, 2005, 2006 y 2007), 25 por el Partido Justicialista (1985 –dos proyectos–, 1986, 1987, 1988, 1991, 1992, 1993, 1995, 1996, 1997, 1998, 2001, 2002, 2003, 2004 –dos proyectos–, 2005 –cinco proyectos–, 2006, 2008 y 2009), 18 por la Unión Cívica Radical (1986 –tres proyectos–, 1988, 1989, 1992 –dos proyectos–, 1999, 2005 –dos proyectos–, 2006, 2007 –cuatro proyectos–, 2008 –dos proyectos– y 2009) y cinco por el Partido Demócrata (1988, 1991, 2004 y 2008 –dos proyectos–). El resto fue originado en la Cámara de Senadores y los bloques de las demás fuerzas políticas.

Estos datos evidencian que la reforma de la Constitución, más allá de mezquindades circunstanciales, es percibida como una necesidad real por todas las fuerzas políticas y los sectores representativos de Mendoza.

Simultáneamente, de las Constituciones locales de las 24 jurisdicciones en las que se divide Argentina (23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), 11 son posteriores a la sanción de la Constitución nacional, el 22 de agosto de 1994 (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Formosa, Neuquén, Salta, San Juan, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán).

Asimismo, ocho son anteriores a la Constitución nacional pero fueron sancionadas durante este período democrático (provincia de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Jujuy, La Rioja, Río Negro, San Luis y Tierra del Fuego).

Por su parte, la Constitución de La Pampa es de 1960 pero fue reformada en 1994, mientras que sólo cuatro son anteriores: Entre Ríos (1933), Misiones (1958), Santa Fe (1962) y Mendoza (1916), que se constituye en la más antigua.

Esto también muestra claramente que Mendoza se ha quedado rezagada en el proceso de actualización constitucional seguido por la mayoría de las provincias, fundamentalmente a partir de la reforma de la Constitución nacional de 1994.

Algunos temas a debatir

Así como existe consenso en la necesidad de la reforma, también hay acuerdo con respecto a algunos de los temas que deben ser objeto de ésta.

De esta manera, tenemos que una gran mayoría entiende que es necesario dar rango constitucional a la protección del medio ambiente y al reconocimiento de los intereses colectivos y difusos, establecer la figura del defensor del Pueblo, debatir la representación de los departamentos en la Legislatura provincial, incorporar procedimientos de participación popular directa (iniciativa popular, consulta popular directa y vinculante, y otros), así como nuevos derechos y garantías, y limitar las reelecciones, entre otros puntos.

Si bien compartimos la necesidad de trabajar sobre esos temas, también planteamos otros que entendemos que deben ser objeto de debate, como definir claramente el rol del vicegobernador, actualizar y mejorar los sistemas de control de la Administración Pública, regular el acceso a los cargos públicos a través del concurso (artículo 156° de la Constitución de Tucumán), precisar las mayorías para sesionar y tomar decisiones del Jury de Enjuiciamiento, el régimen municipal, la prohibición de otorgar jubilaciones, pensiones o remuneraciones especiales (artículos 13° y 14° de la Constitución de Tucumán), cumplir efectivamente con la igualdad entre varones y mujeres (artículo 37° de la Constitución Nacional y artículo 36° de la Constitución de la CABA), contemplar expresamente el derecho a la identidad asegurando la identidad de la persona al momento de su nacimiento (artículo 12° de la Constitución de la CABA), debatir sobre la conveniencia de que la capital de la provincia de Mendoza continúe siendo la Ciudad de Mendoza o que sea trasladada a otro departamento del interior de la provincia, evaluar la posibilidad y la conveniencia de que la Legislatura tenga asiento en un departamento del interior de la provincia, plantear la prohibición absoluta de admitir en cargos públicos a los funcionarios que hayan participado en gobiernos de facto, reconocer y garantizar el derecho a ser diferente, con la prohibición expresa de discriminar por motivos de raza, etnia, orientación sexual, ideología, nacionalidad o cualquier otra consideración, y un sinnúmero de temas más.

Finalmente, resulta claro que –a los fines de disipar cualquier duda respecto de la intencionalidad de esta iniciativa– el gobernador Alfredo Cornejo y la vicegobernadora Laura Montero deberán hacer su aporte, excluyéndose expresamente de cualquier reelección como tendrían que haberlo hecho nuestros anteriores gobernadores. Dicha actitud nos permitirá elaborar un texto que sea producto de un amplio consenso de todos los sectores de nuestra provincia.

*Senador Provincial. Licenciado en Ciencia política y Admnistración Pública

Otro capítulo de la gran estafa electoral

Por Axel Kicillof

El 29 de septiembre de 2015, a un mes de la primera vuelta electoral, la radio y la televisión se saturaron con un enfático y sonriente Mauricio Macri que afirmaba: “En mi gobierno los trabajadores no van a pagar Impuesto a las Ganancias. ¡Ese es mi compromiso!”. (https://youtu.be/q7htwkzI9k0). Lo mismo sucedió cuando el 17 de noviembre dijo “yo no voy a devaluar, es una mentira” (https://youtu.be/qNVCGwSIfi8 ). Ahora ya es oficial: una vez más, Macri Miente (MM), como mintió descaradamente en la campaña.

Macri no eliminó el Impuesto a las Ganancias como había prometido. En realidad, hizo lo contrario. Anunció que iba a modificar el mínimo no imponible que, según él y los medios de comunicación oficialistas, Cristina no había modificado nunca. Esta también es una mentira: desde 2006 a 2015 Cristina elevó ocho veces el mínimo no imponible y tres veces eximió al medio aguinaldo. Y, como se verá, el resultado de la modificación del mínimo no imponible de Macri es lamentable: más asalariados terminarán pagando el impuesto.

Según Macri, la modificación es muy generosa, ya que el mínimo no imponible pasó de 15.000 a 30.000 pesos. Esto es mentira. El mínimo no imponible efectivo no era de 15.000 pesos. Esto se debe a que en 2013, además de fijarse el mínimo en 15.000 pesos se fijó también a 2013 como año base para el cálculo: los asalariados que ganaban menos de 15.000 en ese año dejaron de pagar Impuesto a las Ganancias de ahí en adelante. Tomando los aumentos promedio de 2014 y 2015, el mínimo no imponible efectivo que dejó el gobierno de Cristina es hoy de 31.400 para los que trabajaban en 2013. De modo que al fijarlo en 30.000 pesos, Macri acaba de ¡bajar el mínimo no imponible!

Según el titular de la AFIP, 180 mil personas van a dejar de pagar el impuesto. Estos son los que empezaron a trabajar después de 2013, lo cual desmiente además que se haya dejado de crear empleo. Pero se olvidó de sumar a todos aquellos que van a empezar a pagar porque su sueldo es más de 30.000, una cantidad que estimamos en 380 mil trabajadores. Por eso, según nuestros cálculos, en total y en términos netos, casi 200.000 trabajadores adicionales van a incluirse en el impuesto. Si no hubiera mentido en su propaganda electoral, Macri debería haber dicho: “En mi gobierno más trabajadores van a pagar Impuesto a las Ganancias”. Para peor, todos estos cálculos no tienen en cuenta el resultado de la paritaria en curso. A fin de año, todavía más trabajadores van a superar los 30.000 de Macri. Pero, ¿será sólo un error de cálculo (como el 40 por ciento que se les ofreció y luego se les quitó a los docentes)?

Durante los últimos años, el debate sobre este impuesto fue muy intenso. Nuestra posición es que el Impuesto a las Ganancias o, mejor dicho, a los altos ingresos, tiene una cualidad: es progresivo, es decir, pagan más los que más ganan. En efecto, de los aproximadamente 11 millones de trabajadores en relación de dependencia, sólo lo paga el 10 por ciento con salarios más altos. Justamente por eso, es otra verdadera estafa sostener que un cambio en Ganancias puede darse “a cambio” de reducir el porcentaje de aumento en las paritarias. Una reducción del Impuesto a las Ganancias mejora los ingresos sólo del 10 por ciento que más gana. Para el 90 por ciento de los trabajadores no cambia absolutamente nada. El porcentaje de las paritarias no tiene nada que ver con el Impuesto a las Ganancias para la gran mayoría de los trabajadores.

En los 12 años de kirchnerismo, el Impuesto a las Ganancias formó parte de un esquema de crecimiento económico e inclusión social. Las mineras, las petroleras, los grandes exportadores de grano pagaban impuestos específicos –las retenciones–. En el caso de los alimentos, estas retenciones contribuían además a que los precios internos fueran más baratos. Los subsidios a la luz, el gas y el transporte reducían el costo de vida y constituían una parte importante de los ingresos indirectos. Y la inclusión avanzaba también a través de la AUH, la moratoria jubilatoria, el Ahora 12, el Progresar, el crédito barato para las pymes, y tantas otras medidas. En ese marco se cobraba Impuesto a las Ganancias al 10 por ciento de los trabajadores de mayores salarios.

¿Cómo se justifica ahora el Impuesto a las Ganancias? En sólo 70 días, Macri implementó una batería de medidas que saca recursos a los asalariados, a los jubilados, a las clases medias, y los entrega a los que ya lo tienen todo. Con la megadevaluación y la quita de retenciones y subsidios, los precios suben mientras también aumentan las tarifas, el ABL, las multas, las prepagas, los remedios, las cuotas de las escuelas privadas. Caen así los ingresos de los trabajadores y de las clases medias, contrayendo el consumo y la demanda, achicando el mercado interno. Esto afectará a su vez a la producción y al empleo.

Pero no todos pierden. La devaluación del 50 poor ciento les aportó a las 10 principales empresas agropecuarias más de 150.000 millones de pesos. A esto hay que sumar la baja de retenciones, que aportó un beneficio adicional para las cerealeras de cerca de 22.000 millones de pesos. A las mineras (10 firmas) se les transfirió por la baja de retenciones 3.300 millones de pesos, a lo que hay que agregar también el efecto de la devaluación sobre sus exportaciones. A Clarín además de Nextel se le entregó la publicidad del Fútbol para Todos, mientras los costos corren por cuenta del Estado. Y como si esto fuera poco, a los fondos buitre (ahora llamados cariñosamente “holdouts” o simplemente “acreedores”) se les prometieron 90.000 millones de pesos.

El modelo económico de ajuste, apertura y endeudamiento no es la respuesta de Macri a una “pesada herencia”. Es el mismo modelo que querían aplicar en 2003, en 2008, en 2010, es decir, en cualquier circunstancia. Y es el que efectivamente se aplicó en 1976 y en los 90. El resultado fue siempre el mismo: la crisis económica y exclusión social.

Diputado nacional. Ex ministro de Economía

 

(Fuente: Página 12)

 

En las buenas avanzamos, abrazados. En las malas mucho más

Por Juan Jofré

La participación, el compromiso, el construir grupos de trabajo, equipos, delinear un proyecto colectivo y trabajar pensando en irlo consiguiendo, dotándolo de ideología, mística, saberes, pasiones, alegrías y esperanzas, tiene por contrapunto el tiempo de los retrocesos.

Ese tiempo deja surgir enojos, rencores, desconfianzas, desesperanza, desánimo, angustia, tristeza, bronca, pérdida del sentido y del horizonte.

Los conservadores no lo sufren del todo, porque ellos están acostumbrados a ser individualistas y mezquinos. Cuando un tiempo de conquistas populares avanza, ellos solo se repliegan a su hábitat cómodo de satisfacciones individuales y su egoísmo les permite ser pacientes durante el tiempo en que les toca perder.

Para los que creemos en proyectos de avance colectivos, la alegría solo es posible cuando vemos nuestro progreso atado al de otros, bienestar compartido y generalizado. Pero sufrimos demasiado los tiempos en que avanzan los conservadores, porque nos desarman, nos llevan al plano del egoísmo y la individualidad, y en ese plano nos vamos ahogando, quedándonos sin oxígeno.
La soledad no nos gusta, no nos sienta bien. En la soledad nos surgen las broncas, las desilusiones, y nos toma mucho tiempo recuperarnos… a veces, nunca más lo logramos.

¿Hay salidas? No hay soluciones mágicas, pero la derrota es aislarse. Juntarse parece ser la única vía. Aunque nos juntemos para hacer catarsis, para descargar broncas, culpas, o para no avanzar, no importa. No hay que dejar de juntarse.
Luego vendrán las juntadas para analizar y las que sirvan para delinear acciones, tácticas, estrategias, y lo que sea que vaya surgiendo para poner de pie nuevamente la utopía que nos hace caminar.
Algunos solemos tener la tendencia a idealizar los buenos momentos, a enamorarnos de lo que hemos construido o armado, y cuando el conservadurismo avanza, nos muele a palos ese enamoramiento, y surge el dolor y los rencores, como en cualquier amante despechado.
Pues habrá que juntarse de nuevo, y ver que somos humanos, y que cuando a mí me dolía al otro también; y que lo que reclamo del otro quizás tampoco lo estoy aportando yo.
En las buenas avanzamos, abrazados, emocionados, orgullosos… en las malas habrá que abrazarse, comprenderse, darse el tiempo que cada uno necesite, y volver a caminar acompañados.

(Publicado por Juan Jofré en su cuenta de Facebook)

Opinión: Despidos flojos de papeles

 

Por Ricardo Nasif

Ramal que para, ramal que cierra, amenazó Carlos Menem en 1989. Y cumplió. En sólo unos años las redes ferroviarias pararon, las vías cerraron y viejos pueblos en torno al camino de los trenes murieron, con esa literalidad exacta que tiene la muerte.

Más de 80 mil trabajadores estatales de Ferrocarriles Argentinos fueron echados con diversas metodologías de racionalización de personal, a los que se sumaron decenas de miles de cesanteados en numerosas empresas y organismos de la administración pública nacional, provincial y municipal.

El tamaño de la modernización del Estado  exigió una tarea titánica no sólo del gobierno y las empresas promotoras del cambio de época, también de las conducciones de las organizaciones sindicales que prestaron su indispensable y traidor aporte. Fue así que, entre otras tantas tácticas de flexibilización laboral, una fila larga de dirigentes gremiales firmaron Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) a la baja, resignando con tinta derechos humanos fundamentales, conquistados después de un largo siglo de sangre.

Uno de los muchos ejemplos fue el CCT acordado en 1992 por la Administración Nacional de Aduanas y el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina. Un artículo envenenado del pacto dispuso la posibilidad del despido sin causa mediante el pago de una indemnización.

Marta Madorrán fue una de las trabajadoras aduaneras a la que en 1996 le aplicaron el artículo de la indefensión. Marta fue a tribunales y -después de 10 años de acumularse el expediente- la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la cláusula maldita del CCT y ordenó al Estado reincorporar a la trabajadora y pagarle todos los sueldos caídos injusta e ilegalmente.

La sentencia suprema es de 2007 y lleva las firmas de los jueces Lorenzetti, Highton de Nolasco, Argibay, Maqueda, Petracchi y Fayt –todos los cortesanos, excepto Zaffaroni que estaba de viaje-. En los considerandos del fallo, la Corte le recordó al Estado y a los sindicatos que el art. 14 bis de la Constitución Nacional establece sin duda alguna la garantía de la “estabilidad del empleado público” y que esa inmovilidad es absoluta. En otras palabras: sólo se puede despedir a un trabajador del Estado si hay causas suficientemente justificadas y probadas en un sumario administrativo, donde se respeten todas y cada una de las garantías del debido proceso.

Lorenzetti recordó en la sentencia que, en 1957 cuando se incorporó el 14 bis a la Carta Magna, los constituyentes dejaron sentado de forma inequívoca la estabilidad laboral de los empleados públicos, con el claro propósito de evitar la arbitrariedad de los gobiernos de turno. La resolución judicial cita la argumentación esgrimida en el ´57 por el convencional demócrata cristiano Horacio Peña: “Siempre el empleado público ha estado sujeto a las cesantías en masa en ocasión de los cambios de gobierno. Ahora ya no podrá ningún partido político que conquiste el gobierno disponer de los puestos administrativos como botín de guerra. Entendemos que este principio constitucional entrará a regir simultáneamente con la vigencia de las reformas y en adelante ningún empleado público podrá ser dejado cesante sin causa justificada y sin previo sumario administrativo”.

La interpretación concluyente de la Corte no sólo protege los derechos de los trabajadores, además resguarda la función social que cumplen. Textual de la sentencia: “…el propósito deliberado de los hombres y mujeres reunidos en Santa Fe, consistió en poner a los servidores del Estado al abrigo de la discrecionalidad de las autoridades de turno y de los vaivenes de la vida política. Pero no fue asunto exclusivo tutelar la dignidad del agente público frente a dichas situaciones, sino, también, tributar a la realización de los fines para los cuales existen las instituciones en las que aquéllos prestan sus servicios.” Ratificándose así que los trabajadores no son de una agrupación política, ni de un partido, ni de un gobierno circunstancial. Los trabajadores son del Estado.

Desde que la Alianza PRO-UCR se hizo cargo del gobierno del país la retórica neoliberal y su pragmática de los despidos retornó prontamente, aunque flojos de papeles. Enancados en el proyecto de la nueva modernización del Estado, funcionarios nacionales, de provincias y municipalidades han resuelto, en evidente violación del art. 14 bis, echar a agentes públicos sin más trámite y bajo las justificaciones de limpieza ideológica de la grasa difícil, combate a losñoquis, redimensionamiento del Estado y reducción del déficit.

En unos 30 días hábiles más de 18 mil trabajadores públicos han sido privados del derecho humano al trabajo, sin el debido proceso sumarial. El lenguaje de las explicaciones se repite en boca de funcionarios y en el espacio de la prensa afín: son contratos que se dejan caer, no renovaciones, bajas, desactivaciones, anulaciones, etc. En ese discurso no es el trabajador el objeto del despido arbitrario sino el instrumento supuestamente irregular que lo vincula laboralmente. No lo echaron, le rescindieron el contrato, dice el gobierno; no hablemos de despidos, son contratos truchos, repite la prensa y hasta la víctima termina convencida de portar el mal de origen de su propio despido.

El mismo fallo de la Corte se encarga de clarificar esta falacia, ratificando que los empleados públicos no dejarán de ser tales porque pasen a regirse total o parcialmente por el derecho laboral privado. Es decir, de acuerdo con el principio de primacía de la realidad que rige el derecho laboral, no importa si el trabajador tiene o no un contrato o las características de cualquier otro ropaje legal fraudulento que se haya utilizado para emplearlo. Lo determinante es que efectivamente se trate de una persona que tiene como patronal a un organismo del Estado. Si trabaja en él a cambio de la promesa –efectiva o no- de dinero de la administración pública, si está subordinado laboralmente a las órdenes estatales, entonces es trabajador del Estado, con todos los derechos, aunque no sean reconocidos por los funcionarios.

Algunos podrán y deberán argumentar que la precarización heredada ha dejado el campo orégano para la reducción masiva de personal.  Sin consolar a ningún tonto, hay que decir que el mal de muchos implica un fraude repetido en las jurisdicciones administradas por políticos de diversos partidos que gobernaron y gobiernan la Nación, provincias y departamentos y por los funcionarios a cargo del Congreso, legislaturas y tribunales de justicia. Es obvio que la precarización no se elimina echando trabajadores sin sumario previo, que el problema no son los obreros públicos sino las formas irregulares de sus contrataciones que hay que subsanar. No vengan ahora con el falso dilema de repartir culpas entre el chancho o el que le dio de comer. La responsabilidad principal es del patrón, del Estado que debe asegurar -nunca violar- los derechos sociales. Y esto no lo dice el populismo ultrakirchnerista, ni el troskoleninismo, lo ordena enfáticamente la Constitución Nacional y lo ratifica y aclara con pelos y señas la sentencia de Lorenzetti y toda su compañía.

El decretazo presidencial 254/2015 y similares normas en las provincias han puesto recientemente las barbas públicas en remojo de decenas de miles de trabajadores. Dicho en términos institucionales y republicanos: se intenta establecer un estado de excepción laboral dirigido a suspender la garantía constitucional de estabilidad, por tiempo indeterminado o mientras resulte insuficiente la capacidad de resistencia de los concretos o potenciales despedidos y sus organizaciones sindicales. Como si amenazando con matar al perro se acabara la rabia.

¿Derechos Humanos? Están despedidos

La ola de despidos en el sector público sirvió, entre otras cosas, para desmantelar las áreas de Derechos Humanos en el Banco Central y en los ministerios de Justicia, Defensa y Seguridad, que servían de apoyo fundamental para los juicios por los crímenes de la última dictadura

Son áreas que desde 2003 se ocupan de las causas de lesa humanidad desde distintos ministerios. En algunas despidieron a la mayoría de los empleados, en otras dejaron de consultarlas para los nuevos nombramientos.

 Por Alejandra Dandan

La política de despidos masivos está desarticulando áreas clave de derechos humanos abocadas desde 2003 a las causas de lesa humanidad en distintos organismos del Estado. A las tensiones en el Ministerio de Justicia, se sumó la dirección de Derechos Humanos de Defensa que no está recibiendo consultas sobre antecedentes para la designación de militares. La semana pasada desmantelaron la subgerencia de Derechos Humanos del Banco Central encargada, entre otros temas, de investigar la complicidad del sistema bancario y financiero durante la dictadura. Y durante ese mismo período se desactivaron dos de las tres áreas de la Dirección Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad: la coordinación de huellas y el Grupo Especial de asistencia judicial para casos de apropiación de niños en dictadura. La única área de momento quedó en pie de ese ministerio está a cargo de asistir a la Justicia en la investigación de documentos de Prefectura, Gendarmería y Policía pero pasó a depender directamente de Pablo Noceti, jefe de Gabinete de Patricia Bullrich, ex socio del defensor de Leopoldo Galtieri que alguna vez describió los juicios por crímenes de Estado como “la legalización de una venganza”. Noceti les dijo a los trabajadores que, a partir de ahora, todo lo que produzcan, pasa por él.

Los recortes que aparecen a diario comenzaron a ser relevados por Adriana Taboada desde la red de abogados y abogados de lesa humanidad que están siguiendo de cerca la construcción de este otro tipo de mapa. Lo que puede verse como primera edición de un informe que piensa ser actualizado una vez a la semana, reseña algunos de los datos de organismos nacionales que se conocen hasta el día de hoy.

La Dirección Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad es una de las áreas donde el desguace tiene impacto. El área coordinaba pedidos de la Justicia en causas de lesa humanidad y articulaba con las fuerzas de seguridad en las investigaciones y operativos por apropiación de niños durante la dictadura. Hasta ahora había 33 personas trabajando en tres coordinaciones de las cuales despidieron a 13. Entre ellas, fueron despedidos cuatro de las cinco personas del equipo de huellas que trabajó en la identificación del cuerpo de Luciano Arruga y echaron a la coordinadora del Grupo Especial de Asistencia Judicial (GEAJ), Natalia D’Alessandro. También despidieron a quienes hacían tareas de políticas de género y las capacitaciones en Derechos Humanos a los funcionarios de las fuerzas de seguridad.

El área produjo documentación sumamente importante para las causas de lesa humanidad durante los últimos años. De aquí surgió el informe de Prefectura para la causa ESMA Unificada que permitió comprender parte de la ruta que seguían los aviones para los vuelos de la muerte. Salió un informe sobre la Triple A para la causa que investiga Norberto Oyarbide y un informe sobre la Superintendencia de Seguridad Federal para la causa del Primer Cuerpo del Ejército. Esta es el área que de subsistir pasará a estar supervisada por Noceti, una persona que consideró en sus escritos a los juicios de lesa humanidad como “un proceso en el que la verdad material interesa muy pero muy poco y donde impera la legalización de una venganza, estructurada y diseñada en el poder político, desde el cual se pretende hacer un uso extorsivo del poder judicial al servicio de inconfesables intereses”.

El segundo punto del informe son los datos que surgen del Ministerio de Defensa. Como ocurrió en Seguridad, la Dirección Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario produjo información importante a partir del análisis de documentación desclasificada de las Fuerzas Armadas; colaboró activamente con los requerimientos de información y seguimiento de casos de graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y trabajó en la consolidación de las políticas del gobierno nacional de lucha contra la impunidad, por la memoria y la verdad.

Según el informe, al día de la fecha la situación es la siguiente:

Han extendido por tres meses los contratos de todos los equipos de investigación que desarrollan su tarea en los archivos (vencen en marzo). Todos los equipos están trabajando en los trabajos de investigación que estaban realizando antes del cambio de gobierno. La nueva gestión aún no les dio nuevas tareas.

La Secretaría de Derechos Humanos de Nación ya no está consultando al área por los antecedentes ante la designación de ascensos militares, ni para militares retirados que están ocupando cargos en la administración pública.

En el Ministerio de Justicia, uno de los cambios más importantes es el Programa de Verdad y Justicia. Como señala el Informe, el Programa fue creado en 2007 para fortalecer el proceso de Verdad y Justicia intentó centralizar, entre otros méritos y con bastante éxito el trabajo de las áreas del Ejecutivo que intervenían en causas de lesa humanidad. Además, hizo investigaciones y tuvo como tarea auxiliar a la Justicia con testigos que son convocados a prestar declaración en los debates orales en todo el país. Los contacta y notifica reemplazando de ese modo las notificaciones que usualmente realizan las fuerzas de seguridad y que revictimizaban a aquellos testigos.

Con esa área sucedieron o están sucediendo varias cosas:

Despidos: despidieron a 11 de los 50 trabajadores, entre ellos tres abogados que son nexo entre los tribunales y víctimas testigos. Una de ellas, en Salta, único contacto entre las víctimas y el tribunal. Despidieron además a un antropólogo, una socióloga del equipo de evaluación de riesgo, dos comunicadores sociales y dos docentes. Además, en la lista hay cinco personas abocadas a las causas de Abuelas cuyos contratos están en revisión.

Traslado: el Programa sale de la Unidad del Ministro de Justicia y pasa a la secretaría de Derechos Humanos. Para los titulares salientes esto es un problema dado que “estaría interviniendo desde un área que es querellante en las causas de lesa. Aunque el Programa anticipó esta dificultad, (el ministro Germán) Garavano avanzó con la reestructuración”.

Hubo además tres despidos en el Archivo Nacional de la Memoria, dentro de la dirección de Gestión de Información a cargo de la digitalización del material de archivo de las causas de delitos de lesa humanidad y legajos Conadep. Despidieron a cuatro personas del Centro Ulloa, una trabajadora social y tres psicólogas, una de La Rioja y otra de Chaco donde estaba a cargo de la articulación de las políticas de asistencia y acompañamiento de la zona en los juicios de lesa humanidad y violencia institucional, otra área de trabajo del organismo. De la dirección de Sitios de Memoria, “despidieron a las coordinadoras de Las Flores y la Escuelita de Famaillá que eran las únicas trabajadoras de esos Sitios, quedando los mismos en una situación de vaciamiento institucional”. Estos Ccdtye actualmente son Espacios para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos.

Alejandra Dandan/ Página 12

 

Opinión: “El descarrilamiento (toma 1)”

unnamed (7)“Esta película ya la vi”, es una frase que ya escuché y escucho bastante por estos días. Y a mí no me la contaron, la película la viví, la oí, la sentí en la piel y sobre todo en la boca de la panza.

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“El pueblo le exigió a la política la distribución no sólo de la riqueza sino también del poder político”

En estas últimas elecciones, la ciudadanía le exigió a la política girar en un sentido de diálogo, de distribución no solo de la riqueza sino también del poder político, ese fue el mensaje. Eso está claro: las cámaras de representación se han repartido y nadie concentra una mayoría, todas las fuerzas actúan como minoría y se necesitará de fuertes diálogos en función de lograr acuerdos o políticas de Estado. Pero ahora estamos en otro momento, estamos frente a la elección de presidente, el balotaje debate el país entre dos opciones claras, es decir que estamos frente a la posibilidad de elegir qué es lo que queremos como futuro.

Las elecciones pasaron, lo que se suponía un contundente triunfo del Frente para la Victoria, no fue tal, apenas dos puntos y medio fue la ventaja que obtuvo el oficialismo. Y lejos de ganar en primera vuelta, se abrió el camino al balotaje.

Así fue, 600.000 votos más fue la ventaja que Daniel Scioli obtuvo frente a su inmediato competidor Mauricio Macri. Y como era de esperar la Argentina se polarizó, dos candidatos, dos opciones. El debate se abrió, aunque algunos lo nieguen, y lo real es que la el país entró necesariamente en una disputa, por supuesto que en términos de lo que la vida democrática impone, y es casi innecesario aclararlo.

La cosa está así, de un lado Daniel Scioli representante del Frente Para la Victoria y del otro Mauricio Macri representante de la Alianza Cambiemos. Dos modelos claramente opuestos, los primeros centrados en la opción de un Estado interventor y dinamizador de la economía vía inversión y sostenimiento del consumo, y del otro lado un proyecto centrado en el dominio del mercado y el corrimiento del Estado, entendiéndolo a éste como un obstáculo para el crecimiento económico. Son claramente opuestos, y es la Argentina la que decide con su voto cuál resultará victorioso.

Seguramente que nadie esperaba los resultados, parecía que Daniel Scioli se los llevaba puestos en primera vuelta y no fue así, solo un poco más de medio millón de votos sobre un total de 24 millones lo separó de su inmediato competidor Mauricio Macri. La situación fue clara, después del domingo todos salieron a definir su estrategia: por un lado Scioli afirmó contundentemente el debate entre dos modelos de país, y por otro lado, Macri representante de la Alianza Cambiemos, fiel a su estilo, prefirió no hablar de modelos políticos y económicos y hacer énfasis en las formas.

Ahora bien, la intriga pasa por saber qué es lo que se votó en las elecciones pasadas donde un alto porcentaje de votantes no optó ni por uno ni por otro, y dió un mensaje indescifrable. Sin lugar a dudas,  los últimos doce años en la Argentina han sido de fuertes transformaciones en la vida de todos, nadie, ni los más opositores pueden negar los avances conseguidos, fácilmente si uno observa lo inmediato de su vida, se verá claramente el avance. Está claro que los avances o lo conseguido se observa desde la lógica de lo que se tiene, y claramente las expectativas y las demandas aumentan: quienes lograron comprarse un auto ahora pretenden la casa, y si se consiguió trabajo la expectativa es que sea en blanco, y si se está en blanco es que los aumentos sean más significativos y si lo son es no pagar impuesto a las ganancias. Hacer crecer la demanda habla claramente de una sociedad saludable, es decir que la expectativa es ascendente, va en aumento y eso no solo habla bien de nosotros como sociedad sino también de las políticas implementadas.

¿Qué sucedió el pasado domingo donde más del 60% de los votantes se inclinó por una opción distinta a la del proyecto político que ha garantizado el desarrollo de todos los argentinos? Bueno, yo creo que los electores dieron un mensaje, no de cambio en las políticas públicas, porque creo que nadie buscaría anular los avances, sino que pretendió dar un mensaje de aumento de las demandas y de un vuelco de timón en las formas en las que se ha venido ejerciendo la política.

Es en ese sentido que no se inclinó mayoritariamente por una o por otra opción de gobierno, sino que pretendió dividir el reparto del poder y exigir mayor diálogo en un sentido positivo.

Nadie, o la gran mayoría, está en desacuerdo con los aumentos de salarios, ni con la recuperación de los bienes del Estado, ni con los avances en educación, llámese aumento del presupuesto, neetbook, obligatoriedad del secundario, construcción de escuelas etc, o con que se subsidie el gas, la luz o se pague la AUH a quienes están en situaciones de vulnerabilidad. Sin duda alguna, la gran mayoría de los argentinos ha visto con buenos ojos estas acciones llevadas a cabo por el Estado, sino no hubiera votado en reiteradas oportunidades al Frente Para la Victoria, o Macri no hubiese cambiado su opinión en relación a estas políticas.

Pero en estas últimas elecciones, la ciudadanía le exigió a la política girar en un sentido de diálogo, de distribución no solo de la riqueza sino también del poder político, ese fue el mensaje, eso fue lo que se votó el domingo.

Pero ahora estamos en otro momento, estamos frente a la elección de presidente, ya no hay en la boleta ni dirigente provincial, ni dirigente refractario con su discurso autoritario, y sin duda alguna, el reparto de poder político en la Argentina abre una etapa de diálogo. Eso está claro: las Cámaras de representación se han repartido y nadie concentra una mayoría, todas las fuerzas actúan como minoría y se necesitará de fuertes conversaciones en función de lograr acuerdos o políticas de Estado.

Pero como dije, estamos en otro momento, en otra elección, el balotaje debate el país entre dos opciones claras, es decir que estamos frente a la posibilidad de elegir qué es lo que queremos como futuro.

Probablemente los últimos doce años merecen una reflexión sobre los aspectos positivos de quienes han denostado el proyecto político del FPV, básicamente porque los avances están frente a las narices, y no hay lugar a dudas: si tu vida cambió fue, no sólo producto de tu esfuerzo sino de las condiciones que se generaron alrededor.

Pero también,  quienes acompañan o son militantes de este proyecto deben necesariamente pensar y repensar en un sentido amplio sobre los errores cometidos, sin duda alguna no se debe anular en estos momentos la capacidad de autocrítica, sino más bien se debe ampliar, asumir que es necesario atender las nuevas demandas y que se deben repensar las formas en las que se interpela a la ciudadanía.

Digo esto porque es necesario avizorar tanto en unos como en otros que la solución a las problemáticas que tiene el país, no es menester de Mauricio Macri solucionarlas, básicamente porque el proyecto de gobierno de Macri no lo contempla. Su acción política está dirigida a favorecer a los que más tienen, y no hablo del vecino de clase media que se compró con mucho esfuerzo la casa o cambió su auto, hablo de los sectores que no vemos a diario, que no existen en nuestra cotidianeidad, los dueños de los bancos que en el 2001 se quedaron con tus ahorros, los dueños de las grandes empresas que manejan el precio de la uva, el tomate, el zapallo y condenan a sobrevivir a duras penas al productor. Macri piensa en ellos porque naturalmente su origen así lo dice, además de sus actos.

El país entró en una coyuntura difícil, dos modelos de país se debaten, lo cual no quiere decir que tengamos que enojarnos o pelearnos con el vecino que está al lado y piensa distinto, pero si es pertinente debatir ¿Qué tipo de país queremos? Porque ahí es donde radicará la responsabilidad que cada ciudadano tenga en el futuro, hoy más que nunca podemos ver claramente qué representa cada uno de los candidatos y eso es bueno, porque en el futuro nadie podrá decir que no sabía, que le mintieron. Ahí están dos boletas, dos proyectos antagónicos, dos formas de ver y de pensar, dos candidatos, la decisión de cómo queremos que sea el futuro está en la boleta que metamos en el sobre. Lo bueno -y lo repito-  es que en nosotros está la responsabilidad.

Prof. Rodrigo Hinojosa

Opinión: “Cuánto cuesta ser clasemediero”

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A la compañera Pirucha Vega

Las ciencias económicas aconsejan no mezclar manzanas con tomates, ni macro con micro economía, ni caballos con autos, ni evaluaciones de coyuntura con cartas astrales. Pero como yo no soy economista me voy a permitir la licencia literaria para hablar de ética aplicada a las necesidades insatisfechas de la castigada clase media argentina.

Todos sabemos, o deberíamos saberlo, que la tasa de inflación por sí sola no define las posibilidades del bienestar económico familiar, tampoco la evolución o involución de los salarios o el valor de la moneda tomados en forma aislada. Para tener una idea cabal sobre cuánto rinde el dinero, los especialistas inventaron el concepto de poder adquisitivo, entendido como la cantidad de servicios o bienes que puede comprar un mortal con una suma determinada de plata.

Es por eso que la respuesta a la pregunta ¿cuánto cuesta un caballo? la podemos dar en términos relativos conforme al contexto histórico, y veremos entonces que el valor y el poder no son sólo cuestiones de precios. Por ejemplo, en el Reino de Castilla de fines de siglo XV hacían falta unos 19 mil maravedíes para comprar un caballo. Ese precio en sí mismo no nos dice nada, ahora si consideramos que el jornal de un obrero estaba entre los 20 a 55 maravedíes, la cifra nos habla a los gritos. Los jornalizados más pobres podían comprar 5 kgs. de pan por día o, con la misma guita, ½ kg. de carne, pero para adquirir un caballo necesitaban trabajar más de 30 meses sin parar, sin derechos y sin más gasto que el pretendido equino. En síntesis, la idea del castellano a caballo queda reducida así a un minúsculo grupo de poder, que estimaba mucho más su fortuna ecuestre que la vida de sus propios vasallos.

Para explicarnos mejor reflexionemos con otros contextos más cercanos. Recientemente, el periodista mendocino Juan Pablo Rojas les recordó a los nostálgicos, que aún añoran los tiempos de la convertibilidad de $1 = 1 cerveza, que en 1998 con un salario mínimo vital y móvil se podían comprar 266 birras, mientras que en el 2015, con un piso salarial de $5.558, el poder de compra alcanzaría a las 440 rubias mensuales a precios debidamente cuidados. O sea que, siguiendo el teorema de Rojas, el aumento de las facultades adquisitivas de la clase obrera en la década ganada no hizo más que incrementar el alcoholismo lo cual, sumado al torrente de divisas de la ANSES que se han vertido por la canaleta del juego y de la droga, nos lleva a concluir que estábamos mejor en el neoliberalismo de los ´90 que te mataba de hambre pero no de adicciones.

Pero volvamos a la mezcolanza del poder adquisitivo y los caballos, o mejor dicho de los autos, que serían como los pingos del siglo XXI, ¿no? En los últimos años además de aumentar la compra-venta de cervezas, fasos y fichines de casino, también se transaron más autos. Según datos oficiales, en el año 2003 se patentaron en Argentina un poco más de 146 mil automóviles. Diez años más tarde la cifra trepó a casi 964 mil. En apenas una década la compra de 0Km se multiplicó por más de seis veces y medio a nivel nacional y por más de diez veces en la provincia de Mendoza.

Para mí -como para un tal Perón- hay solamente dos clases sociales: los que trabajan y los que viven de los que trabajan. Sin embargo, es usual que se definan las fronteras por altitudes de ingresos, en clases baja, media y alta. En ese esquema la variable identitaria fundamental sería el poder de compra y aquí la posibilidad de acceso al cero ka eme marcaría el peldaño concluyente en la escalera del supuesto ascenso social, desde el suelo al medio. Es por eso que si tomamos los automóviles como patrón de subida, las inmanipulables cifras mencionadas demostrarían el engrosamiento social de la franja de los medieros en los últimos años. La burda ecuación sería en consecuencia: + autos nuevos = + clase media.

Entonces, ¿cuál es el precio que se cobra el tan ansiado escalón? o sea, ¿cuánto cuesta un 0km? Pongámosle -sin discutir modelos, gamas, puertas, ni combustibles- que sale $ 140 mil. Bueno, un trabajador argentino que cobre el salario mínimo vital y móvil debería juntar 25 meses de sueldos -con todos los derechos asegurados- para adquirir un auto nuevo, sin probar bocado, ni estrenar camisa, ni pagar alquiler, ni nada de nada.

En consecuencia, resulta de notoria obviedad que, aunque cada vez sean más comunes los flamantes automotores nacionales e importados poblando las calles y rutas, son sólo algunos los que tienen el poder para adquirir la llave de la puerta del paraíso de la mediana clase, donde nos esperarán los familiares y amigos para, ¡por fin!, congratularnos por el nuevo status.

Además del autito, tener empleados que laburen para uno sería otra de las marcas del linaje medio. Hace unos días escuché a un odontólogo que le decía a otro antes de subirse a su 4×4: “yo ya no quiero trabajar más, me ha llegado la hora en que otros trabajen para mí”. Y pensé, de puro prejuicio nomás, que ese tipejo es una especie de arquetipo del clasemediero -pequeño burgués disfuncional, si cabe el término- que sueña con vivir de los que trabajan, pero apenas le da para soportar la frustración de contratar a una “empleada” para las tareas de la casa y el cuidado de los chicos.

Entes oficiales calculan que en la Argentina hay más de 1 millón 130 mil trabajadoras de casas particulares, que representan a 1 de cada 5 mujeres asalariadas. Muchas de ellas trabajan para los mediopelo. En 2013, cuando se sancionó la ley que reconoce en plenitud los derechos laborales de las compañeras de casas particulares, 220 mil trabajadoras estaban registradas. Desde entonces hasta 2015 ese número se duplicó, hoy son 475 mil las obreras formalizadas. El avance laboral es notable, la toma de conciencia y responsabilidad nada menores, pero aún el 60% está pendiente de ser reconocida por sus empleadores.

Esto me precipita a conjeturar que nuestras queridas y pujantes familias de clase media compiten palmo a palmo con el empresariado y los Estados en el denominado “negreo” laboral. Y es aquí donde voy a profundizar mi asociación libre entre autos y trabajadoras, apuntando a aquell@s garc@s a los que todavía les parece injusto pagar $230 mensuales de ART para la “chica” que cuida a sus hijos, pero abonan sin chistar y puntualmente los $600 que mantienen asegurados sus autos; a los que aún creen que $35 por mes de contribuciones patronales para la “doméstica” son un gasto insostenible, pero no escatiman $400 para mantener todo el mes el coche lavadito; a los que putean por los $40 de remuneración por hora que fijó la paritaria de las “señoras” que cocinan sus almuerzos, pero ni pestañean cuando una playa les cobra $50 por estacionar el último modelo durante un par de horas en el centro; a los que se sienten engañados cual sirvientita tucumana cuando la “mucama” les reclama el aguinaldo que ellos mismos le robaron para gastárselo en un cambio de aceite y filtro en la últimas vacaciones; al primate del Mini Cooper que cuando lo chocaron se consoló pensando que los fierros se enderezan pero aquella vez que la “mujer que ayuda en casa” se cayó de la bicicleta le descontó el día por el ausentismo.

En fin, desde aquí les tiramos piedras a los tipos y las minas que, cuales señores medievales aferrados a sus caballos, valoran más sus autos que la dignidad de las pretensiosas trabajadoras que, como “La Juana” de la canción de María Elena Walsh, cuando tienen techo y pan también quieren la ventana.
(Estimad@ lector@: si sos de los que alcanzaron el soñado 0Km y todavía no registrás a la mujer que trabaja en tu casa, sos un@ garc@. Pero no te preocupés, con sólo un clic dejarás de serlo. Ingresá a http://www.afip.gob.ar/casasParticulares/ y enterate)

 

Ricardo Nasif en http://la5tapata.net/cuanto-cuesta-ser-clasemediero/

Opinión: “Confieso que he mentido”

confieso que he  mentidoHoy voy a mentir. En realidad, para ser más preciso debo decir que voy a mentirles, porque la mentira es un baile de pareja, un boliche hasta las manos o una fiesta electrónica en un hipódromo, pero nunca una danza a solas. Es inconcebible el falso soliloquio lanzado al vacío, resulta imprescindible que la mentira fluya lineal del mentiroso al que es mentido. El monólogo pérfido del que se miente a sí mismo y le gusta es una especie de onanismo sadomasoquista que por ahora no es de mi interés poner a consideración pública.

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Opinión: “No es la cebolla, estúpido”

cebolla“En la cuna del hambre/mi niño estaba./Con sangre de cebolla/se amamantaba./Pero tu sangre,/escarchada de azúcar/cebolla y hambre”, escribió el español Miguel Hernández en 1939 a la madre que amamantaba al hijo de ambos. La familia del poeta encarcelado vivía bajo un régimen duro, no lo vamos a negar, pero que aseguraba a sus súbditos al menos el pan y las cebollas. Eran pobres, sí es cierto, pero dignos. No como en la Argentina actual donde el kilo de cebollas cuesta $ 32 y hasta la miseria está intervenida por el Estado, y los poetas de esta dictadura ya no saben a quién cantarle sus nanas.

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Opinión: “La prensa prostituyente”

MUJERES

Ramona Montiel (Antonio Berni)

El Decreto Nacional N° 936/2011 prohíbe los avisos que promuevan la oferta sexual o hagan explícita o implícita referencias a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, por cualquier medio y además creó la Oficina de Monitoreo de Publicación de Avisos de Oferta de Comercio Sexual, para controlar que se cumpla la norma y aplicar sanciones cuando corresponda.

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“Son lo que quieren volver al pasado, son los que quieren quebrar el porvenir”

Están incómodos. Se les nota. Se les nota demasiado. No pueden encajar el golpe. Los ágrafos, los iletrados, los analfabetos, las bestias, el “aluvión zoológico” ha salido a disputarles el reinado que ejercieron durante 150 años de construcción historiográfica… No lo pueden soportar.

Cada tanto, desde el corazón mismo del diario (léase desde su Editorial), lanzan diatribas que pretenden convertir en verdades a fuerza de repetirlas. Y vuelven una y otra vez sobre construcciones que, lejos de ser inteligentes, sólo los muestran más desnudos que nunca ante una avalancha de verdades históricas que se le viene encima.

Gritan: “Populismo historicista”. Claman: “interpretaciones con las que la política afiebrada del presente pretende invadir la historia”. Se rasgan las vestiduras: “una historiografía oficial que distorsiona y descalifica según un caprichoso modo de contemplar el pasado, y que tiene entre sus mentores más decididos a la ‘inteligentzia’ kirchnerista”. Están nerviosos…

Ayer, sin ir más lejos, volvieron a la carga con indignación mitrista por los “Ascensos post Mortem” de Juana Azurduy y Manuel Dorrego. Esta vez, aduciendo que siempre “los ascensos producidos después del fallecimiento de un integrante de cualquiera de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales para premiar una actitud heroica o reparar omisiones o injusticias se realizaron al grado inmediatamente superior”.

¡Nada! Una tontería. Pasa que les duele. Los molestan esos reconocimientos en forma de promociones que apenas significan poner en su verdadera dimensión histórica a patriotas a los que ellos se ocuparon de falsear o invisibilizar durante más de un siglo y medio.
Tan a disgusto están que no tienen mejor idea que defender sus errores como si se tratara de heredades. Por ejemplo, se preguntan por qué no ascender a los muertos en la batalla de Curupaytí y a uno le daría ganas de reírse… si la pretensión no fuese tan patética.

Curupaytí, esa inmensa derrota que se debió, únicamente, a errores táctico-estratégicos. Allí murieron más de 2000 soldados argentinos. “Cuando Mitre se encontró con esa defensa [las trincheras paraguayas protegidas por árboles], no se le ocurrió nada y mandó atacar con ataque franco, a pesar de saber, dice en su parte, que esa posición era intomable cargándola a pecho descubierto” explica José María Rosa.

Una derrota inútil adentro de una locura fraticida: la Guerra de la Triple Alianza. Alrededor de 50.000 muertos del lado argentino y  un verdadero genocidio del pueblo paraguayo: el historiador Efraím Cardozo ha estimado que “de una población de 1.300.000 habitantes al iniciarse el conflicto, sólo sobrevivieron 200.000”, mayormente mujeres, niños y ancianos.

¿Y a qué viene, entonces, tanta defensa? Sencillo: en 1870, luego de 5 años de guerra, Bartolomé Mitre declarará “En la guerra del Paraguay ha triunfado no sólo la República Argentina sino también los grandes principios del libre cambio (…) Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado”.

Y, cuando uno lee estas palabras, todo se hace más claro: no defienden la historia, no discuten el pasado… reivindican políticas económicas que quieren imponer hacia el futuro. Son los hijos, los nietos, de la “patria devaluadora y entreguista”. Son los que todos los días, desde diferentes secciones del diario, imaginan y anuncian marchas atrás de la economía y la política…

Son los que quieren volver al pasado: al de Curupaytí y al de otras derrotas más inmediatas. Para eso torcieron la historia. Por eso nos quieren quebrar el porvenir.
Fuente: Télam

Por Carlos Caramello

Interventor del “Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego”

 

La columna de Ricardo Nasif: “Don José”

don joséSe refriega la cara para anunciarse despierto, ahí nomás se incorpora sobre sus huesos doloridos, cubre su humanidad y junta apenas una gavilla árida de coirón que va apretando entre soplidos contra las brasas de jarillas y el rescoldo del fuego de una noche que aún no termina. Pronto, entre la ronda de piedras en el fulgor nuevo, al agua del arroyo le nacen hervores que se borbotan en la ollita de fierro tiznada, mientras Don José ya apila la carona, los bastos, unos cueros sobados de oveja y las cinchas de trenzas crudas tras la cruz y sobre el lomo de su mula zaina, quien tintinea, como los puntos brillosos del cielo, las argollas del freno que tasca entre las muelas.

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Opinión: “En carne propia”

nota nasifLos animales son seres encantadores. Bueno, en realidad no todos: lo osos polares cuando no tienen con que alimentarse se engullen las crías de su especie,  lo mismo hacen los leones con los cachorros desprotegidos. También son capaces de comer a sus semejantes las ranas-toro, los hámsters, los cocodrilos, las focas-leopardo y los escorpiones. Hasta la mantis religiosa, muy rezadora ella, acostumbra a devorarse al macho luego de haber pecado.

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Opinión: “Qué bárbaro, ¿no?”

bárbaroPor método desconfío de las columnas de opinión que hacen basa en una definición del diccionario de la Real Academia Española, incluso, y sobre todo, cuando yo mismo las he escrito. Al llegar a las palabras “de acuerdo con el diccionario de la RAE…” se me activa de inmediato la precaución de saberme ante una sentencia, una verdad tan irrefutable como dicho popular o apotegma de General. Porque yo ya he visto malos que se han vuelto buenos, pero no he visto jamás un bruto volverse inteligente y, al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen.

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A dos manos: la fiesta de disfraces de Macri

Macri a dos manosLos spots de campaña de Maurizio Macri ofrecen una simpática visión del trabajo infantil y no registran la sensibilidad contemporánea ante la pedofilia. Toqueteos a una púber entre sonrisas paternales y carrera de besos con dos nenas. Después del porrazo porteño, el candidato se prueba disfraces que le permitan llegar sin que se le note demasiado a las PASO del 9 de agosto. La derrota política y cultural de quienes en otro tiempo pudieron controlar por el miedo.

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Opinión: ¿El cambio es irreversible?

CambioLa pregunta por el tiempo es uno de esos grandes interrogantes que debería dejarnos sin sueño al menos una noche de nuestras vidas. Nadie más o menos sensato tendría que esperar asistir a un velorio para recién, al mirarle los ojos cerrados al difunto, comprender la finitud y suspirar frases tan manidas como el no somos nada o el parece mentira si ayer estuve con él.

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Los soldados del ejército de lobby buitre

buitresQuiénes son las firmas y los lobbistas de Estados Unidos contratados por los fondos buitre para la tarea de extorsión sobre Argentina. Desde 2007 ya han gastado más de seis millones de dólares. Paul Singer financia además la campaña electoral de decenas de políticos.

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Pobreza: se viene una nueva ofensiva del oso mentiroso

oso mentirosoEsta semana volverá a circular un informe del Observatorio de la Deuda Social que volverá a instalar la cifra cerca del 30% y que será propalado por los medios de comunicación opositores. Sin embargo, ese informe es una suma de inconsistencias impresentables.

A mediados de esta semana, la oposición política editorializada por los medios prepara una nueva ofensiva con cifras de pobreza que volverá a instalarse en torno al 30% de la población total. Un delirio reiterado, veamos un resumen de las inconsistencias detectadas en los informes del opositor Observatorio de la Deuda Social Argentina OSO, para desarticular todo discurso que se fundamente en los datos de pobreza emitidos por ese house organ opositor.

Desde el punto de vista metodológico, la muestra es poco representativa ya que se hizo solo sobre 5000 hogares con selección focalizada sobre los más pobres, por lo que la tasa de pobreza está sobre representada y la desigualdad sub representada ( el Gini Escandinavo).

Esto sucede porque hay menos diferencia de ingresos por hogar entre la base y la cima de la pirámide de ingresos entre los ciudadanos residentes ubicados bajo la línea de pobreza. Es como medir pobreza en el conurbano solo en el segundo cordón, como bien señalan en el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz.

El factor clave para comprender los resultados de sus mediciones y las diferencias en términos metodológicos, es que la EDSA (Encuesta de la Deuda Social) capta deficientemente los hogares con los ingresos medios-altos y altos. Este sesgo muestral genera como consecuencia un mayor porcentaje de pobres en relación a la muestra pero una mejor distribución del ingreso como contraparte. Es cuestionable en consecuencia que ODSA decida publicar solamente el indicador de pobreza y ocultar la medición del Gini en sus informes  (indicador que explica la desigualdad de ingresos), que a partir de los datos utilizados por ODSA, indicaría un nivel similar al de los países escandinavos, o en otras palabras, una muy baja desigualdad de ingresos

El informe es inconsistente tambén desde el punto de vista de la serie histórica comparada. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina, existe hoy un 27,5 por ciento de pobres y se fija la indigencia en 5,5% en el mismo momento en que el mismo Juan Carr y un grupo de expertos afirma que uno de cada 22 argentinos es indigente, esto es el 4,5% de la población, un 25% por debajo de los valores de la UCA.

El dato del nforme sobre pobreza, repetimos, 27,5%,  es de un nivel similar al existente en el segundo semestre de 2006, cuando la pobreza, según el impoluto INDEC de entonces, ascendía a 26,9% por ciento a nivel nacional.

En ese momento concurrían cuatro factores que, analizados en conjunto, desbaratan de raíz el cálculo falaz del Observatorio de la Deuda Social.

El 7,1 por ciento de desocupación de hoy contrasta con el  8,6% observado en 2006, en tanto el subempleo se ubica hoy dos puntos por debajo de los niveles del año 2006. El trabajo informal, hoy  es del 33,1 por ciento, en 2006 llegaba al 44,5%. Hoy existe la Asignación Universal por Hijo, que transfiere $837 mensuales por beneficiario, que supone el equivalente al 25% del total de ingresos de hogares que la reciben, cuando en 2006 no existía. Existen hoy 3,2 millones de nuevos jubilados el equivalente al 50% del total de la base previsional y en el año 2006 se había lamzado la moratoria a la que se habían incorporado apenas 400.000. Existen hoy 790.000 jóvenes a los que se les transfieren $900 mensuales vía el Plan PROGRESAR que en 2006 no existía.

Apoyada por las cifras de la universidad privada UCA, tendríamos los mismos niveles de pobreza que en el segundo semestre de 2006, cuando se observaba un 30% más de desempleo abierto y trabajo informal que en la actualidad, aún no existía la Asignación Universal por Hijo, tampoco el Plan PROGRESAR y había 2,8 millones menos de ciudadanos cubiertos por el sistema previsional.

Un disparate por donde se lo mire que, sin embargo, se propaló una vez más con furia por el sistema de medios opositores, en busca de cubrir con ello el gran bache que supone no disponer hoy de una oposición político partidaria que tenga chances de unificarse para ser competitiva de cara a las elecciones de Octubre.

(Fuente: Página 12/ Artemio López)

Opinión: “Re-cordis”

 

sopa de pobresEs complejo historizar cuando la única fuente de consulta es el recuerdo. Lo evocado recupera información razonable pero también sensaciones corpóreas, recreaciones de colores y sombras, aromas, músicas, ruidos, tibiezas, también dolores. La Historia se pretende generalmente como intérprete de datos objetivos, rara vez como transmisora de los sentimientos que nublarían los hechos.

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La columna de Ricardo Nasif: “Haciendo teta al mundo”

haciendo teta al mundoYa lo sabemos, nos lo enseñaron en la escuela: la Historia –con mayúscula- es una sucesión continua de puntos en el tiempo que sólo admite hitos, pequeñas o grandes señales que marcan segmentos de una global continuidad permanente. Lo aprendimos en Ciencias Sociales de quinto grado: la Historia es una línea irreversible, una cronología de edades: la Edad Antigua, nacida 4000 años previos al parto del Mesías; la Media aparecida gracias a la barbarie del siglo V de nuestra era; la Moderna, alumbrada con las primeras luces del décimo quinto siglo y la Contemporánea, fruto de esa cesárea sangrienta de las revoluciones.

Me lo explicó muy bien la Vieja de Historia, cuando ella tenía largos 40 y yo apenas 16, y todavía no existía el power point y las líneas de tiempo se pintaban con los cantos de cuatro tizas de colores. E hicimos además el cuadro sinóptico, para que no quedaran dudas de que a cada etapa pasada le corresponde una –y sólo una- determinada forma de organización social, económica, política y cultural, unida con flechas al grueso de la línea.

Lo supe entonces y lo ratifiqué en cada uno de los manuales de historia que fotocopié para los trabajos prácticos: cada edad tiene una forma de pensar, a cada época le toca una mentalidad –una y sólo una-.

En la Antigüedad, al parecer, sólo pensaban los griegos. Allí hubo una cuna donde los helenos arroparon las primeras formas del amor sincero a la sabiduría. Hasta entonces, la razón era una extrañeza en potencia que habitaba en los quinientos centímetros cúbicos de cavidad craneana de los primitivos, sin cumplir función alguna, más que albergar el impulso que los condujo, primero, a cazar y recolectar la flora y la fauna y, después, a descubrir que los animales y las plantas se regían por leyes de la naturaleza. Fueron  austrolopitecos, homo habilis, homo erectus y hasta neandertales con seseras más grandes y, aunque la razón nunca les estuvo vedada, la tenían como un ornato que recién empezó a usar una elite de pueblos protoeuropeos bañados por el Mediterráneo.

Todos los indicios parecen indicar que los primitivos no racionalizaban, que se dejaban llevar por mitos pintorescos a partir de los cuales explicaban desde la relación entre una danza de la lluvia y la caída de las gotas, hasta el temor a las fuerzas oscuras que controlaban desvariadamente la realidad. Mitos garabateados en las cuevas junto a símbolos que, de tan irracionales como complejos, los científicos aún no han podido descifrar. Filosofía barata expresada en ritos para incrementar la abundancia de las tierras, los ríos, los mares y las hembras, celebraciones anticipadas a la adoración de los variados dioses y a la conclusión inexorable de la existencia de uno solo.

Según constaba en mis borrosas fotocopias, ni las almas de los pueblos originarios de África, ni de América, ni de Oceanía buscaron las causas primeras antes que los griegos. Fueron éstos los iniciáticos, los que en un largo soliloquio se preguntaron y respondieron honestamente sobre el principio, sin otro interés más que la verdad del ser. Los romanos sí pensaron, pero bien poco, robándoles metafísica, ética y política a los atenienses para convertirlas en ideas del Imperio de Occidente o, mejor dicho, de Roma, que era lo único occidental que se conocía, que más que el oeste era el centro, porque los izquierdos siempre son relativos, siempre se está al occidente de algo que se considera central y los romanos eran lo más nodal de todo el tronco histórico.

Después vino la Edad Media y lo bueno se terminó, por eso es media esa edad. La edad ni, ni la chicha, ni la limonada, ni el fu, ni el fa. Una transición traumática que sólo existió en Europa. Los aborígenes de nuestro continente por suerte no la padecieron, allí se estuvieron sin pensar aunque esperando en un punto fijo del horizonte el arribo de los barcos con los beneficios del progreso. Desde que llegaron, cruzando el famoso Estrecho de Bering, nuestros ancestros permanecieron en retraso, frenados en una  antigüedad sui generis sin cosmovisión griega. Por eso se comían entre ellos, adoraban al Sol, conocían perfectamente el calendario y se maravillaban con las pirámides hechas por seres inteligentes que debieron ser extraterrestres.

Pero concentrémonos en Europa, que es donde verdaderamente se evolucionaba o, con más precisión, en algunas partes del continente viejo en las que se alcanzó a pensar. Allí, siempre siguiendo mis fotocopias, la manija la tenía el cristianismo. Dios –el cristiano- era el centro del mundo, de las charlas, de las culpas, del poder, del arte, del pecado, de los bienes y los males. El medieval no piensa entonces, el Absoluto pensaba por él, lo piensa. ¿Quién se anima a negar hoy que el pensamiento tiene períodos de evolución, que van desde los rudimentos míticos al saber científico, y que algunos se quedaron atascados en el medio, en la oscuridad que no vio la luz de la modernidad, esa partera de la razón? Qué mejor entonces que el adjetivo medieval para denostar cualquier idea oscurantista que se oponga a la interpretación racional.

Llegó la modernidad intelectual gracias a Dios o, a decir verdad, gracias a los bárbaros que voltearon a la Roma occidental y gracias a la Razón que, como nos enteraremos, vino a rivalizar con la fe, eso irrazonable que sostenía la existencia del ente todopensante. Es la nueva luz, aunque hay que mencionar –sin bajarle el precio- que no era tan flamante que digamos, en gran parte fungía como un revival de los viejos temas conocidos de las islas griegas. Estamos históricamente renacidos y a partir de allí vamos derechito sin escalas a pensar y luego existir, sin más dogma que ese. Nos daremos cuenta, más temprano que tarde, de cosas que ni los salvajes en estado de naturaleza, ni los maravillosos lampiños griegos y romanos habían descubierto: la certeza del pensar, de la propiedad privada negada por los medievales, de la política más o menos absoluta, de la centralidad del hombre y de las bondades de la invasión del resto del mundo para expandir el conocimiento.

Fue entonces lo de la discusión del “huevo de Colón”, en realidad lo de la “teta” del navegante genovés. Tantas veces nos enseñaron que, para el pensamiento del siglo XV, la tierra era plana, sostenida por cuatro elefantes que hacían equilibrio pisándole el caparazón a una tortuga planetaria. Pero no era así, sólo la gran mayoría ignorante no se dejaba controlar por la racionalidad y utilizaba imágenes tan bellamente literarias como lejanas de lo empírico. Para los eruditos ya estaba claro que el planeta era esa esfera deformemente achatada en los polos que sigue siendo.

El ya viajado Colón, en una carta enviada a los Reyes Católicos en 1498, describió a la Tierra con estas palabras: “Yo siempre creí que la Tierra era esférica (…) Mas ahora he visto tanta deformidad que, puesto a pensar en ello, hallo que el mundo no es redondo en la forma que han descrito, sino que tiene forma de una pera que fuese muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón o punto más alto; o como una pelota redonda que tuviere puesta en ella como una teta de mujer, en cuya parte es más alta la tierra y más próxima al cielo…”

Y embarcados en recorrer la mama, Colón y su banda de eurocéntricos nos trajeron las ideas de la época made in Viejo Mundo, nos recogieron del atraso para amontonarnos en los espacios vacíos de la línea de tiempo, en cuya puerta de entrada había un cartel de espejos coloridos que decía: “¡Bienvenida América a la Historia Universal”. Una bandera con ese “enhorabuena” salpicado por la sangre de los millones de aborígenes que los tíos españoles asesinaron por oro, por poder, por superioridad moral, racial y divina, apoyados siempre en la visión epocal.

Porque ahora es fácil decir que aquello fue un genocidio, pero si pudiéramos viajar en el tiempo e hiciésemos una encuesta, 10 de cada 10 humanistas nos dirían que matar indios está muy bien. Claro, no tendríamos que consultar a las mujeres ni a los indígenas, bastaría el puñadito de hombres ibéricos adelantados por las mercedes reales.  Los otros todavía no eran personas, no pensaban y sin pensamientos tampoco hay dignidad. No existía entonces el pensamiento de la época de los indígenas, no sería pertinente preguntarle a los indios: ¿está usted de acuerdo con que se lo mate?, porque ellos carecían de la posibilidad racional de comprender conceptos tan elementales como vida y muerte, bien y mal. Y además hablaban lenguas irracionales que no se entendían nada, eran caníbales y cortaban las cabezas de sus hermanos para adorar a falsos dioses. Preguntarles hoy a los indios sobre sus mentalidades de entonces sería una indagación absurda, fuera de contexto.

Por lo tanto, cada uno de los cuestionamientos éticos sobre el pasado se invalidan bajo el paraguas del “pensamiento de la época”, ese argumento que cancela cualquier discusión extemporánea. Todos pensaban lo mismo, según mis fotocopias de Historia, el sentido común estaba de acuerdo con quemar vivos a los nativos, despedazarlos a dentelladas de perros, violar a las mujeres, degollar a sus niños y aniquilar cualquier forma de organización. Bueno…, en realidad no todos prestaron consenso hegemónico, algunos patalearon como el cura Bartolomé de las Casas, quien denunció la destrucción de la Indias por parte de una tiraría infernal española. Pero Fray Bartolomé no era la gente, era un loco, eso era, un loco exagerado, hiperbólico, un homosexual obsesivo -como lo descalificó Juan José Sebreli, en el libro El asedio de la modernidad-. Nadie más parece haber reflexionado como Las Casas, todos eran socios honorarios del club Conquistadores de América.

Llegaron las carabelas -primero tres, luego cientos- con las ideas que agitaron a sablazos las cabezas míticas de los indios y de un tris soliviantaron el tránsito americano de lo antiguo a lo moderno.

Nuestro mundo no era así, fue el pensamiento dominante el que lo hizo teta.

Por Ricardo Nasif

 

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EL PORTILLO PASO 3

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