Valle de Uco, Domingo 25 de Agosto 2019
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Nota de opinión*

por Juan Jofré

El domingo pasado me di el lujo de volver a ser fiscal de mesa. Tenía ganas de vivir esta elección desde ese lugar tan lindo para todo militante político.

Ser fiscal te pone en un lugar donde tenés que tratar de llevarte bien con el fiscal de otro partido, aceptar y tratar de acordar criterios con las autoridades de tu mesa, y te da una mirada de la realidad: personas de todas las edades, perfiles y sectores sociales. Es la democracia misma.

Al finalizar la tarea, mientras la presidenta y el vicepresidente de mi mesa abrían los sobres, la fiscal del otro partido, viendo mi cara de alegría, me pregunta: ¿Por qué quieren a Cristina?

La presidenta y el vice, hicieron un parate, y me prestaron atención: ellos tampoco comparten conmigo el amor por ella.

“Yo soy docente”, arranqué, “y en los años de Néstor fui estudiante. Yo vi como aumentaron los recursos para las universidades, y como nos mejoró la vida y el trabajo. Después, en los años en los que trabajé en las escuelas, ya con Cristina, tuve recursos para ayudar a los pibes que no comían bien, vi las compus, vi los libros, vi a mis compañeros de trabajo acceder a créditos pagables y cambiar sus autos o construir sus casas, vi nuevas escuelas en el pueblo y hasta un edificio hermoso para la Educación Superior.”

“Vi como antes de Néstor dedicábamos 6% a pagar deuda y 2% a Educación, y cuando se fue Cristina eso era justamente al revés: más de 6% del PBI a Educación y menos del 2% a intereses de deuda. Veo a más de 8 mil científicos firmar una solicitada para que votemos por los Fernández, y más me crece el amor por ella.”

Como vi que respetuosamente me escuchaban, continué. “Mi abuela también la quería, porque vivió sus últimos años con dignidad, con jubilación, con remedios. Mis viejos la quieren porque les reconoció el trabajo de toda la vida”.

“Mis hermanos la quieren porque el salario nos rendía mucho más, podíamos ahorrar, planificar, y porque vimos cómo se invirtió en la ciencia y en la cultura, ámbitos donde nos movemos.”

“La quiero porque crecí escuchando a mi viejo decir: a lo único que le tengo miedo es a la desocupación, porque nos rompe todo. Y con ella se cuidó el trabajo y la producción, y hoy Macri ha hecho que aumente la desocupación, que cierren empresas, que el trabajo cueste menos, porque es el modelo de país que siempre han querido los ricos: pagarnos menos”

“Mi vieja defendió mil veces a buenas personas del pueblo ante acusaciones falsas, y suele decir que a las buenas personas las hieren siempre dedos acusadores”.

La presidente y el vice volvieron a la tarea de abrir sobres, la fiscal del otro partido comprendió que yo de verdad la quería.

Le devolví el mate y para cerrar le dije: “Hay mucha gente que la quiere. Quizás no pueden enumerar argumentos, pero la quieren. Y el voto muchas veces es racional y muchas veces emocional”.

Ella lo aceptó y me dijo: “No pasa lo mismo con Macri. Muchos lo defendemos, pero no hay gente que lo quiera, no hay pasión, no hay amor”.

Podríamos haber estado toda la tarde imaginando posibles respuestas, o elaborando teorías acerca de cómo vota la gente, pero teníamos una tarea que finalizar.

Me fui de la escuela contento por el resultado y pensando que con tan solo un poquito de respeto y de momentos compartidos con el que piensa diferente, podemos recuperar el diálogo, la charla y hasta la discusión política democrática, madura, profunda, útil.

Solo hay que aceptar que hay OTRO.

(*ESTE ESPACIO DE OPINIÓN ESTÁ ABIERTO PARA CUALQUIER LECTOR QUE QUIERA EXPRESARSE, SOBRE DIFERENTES TEMÁTICAS. LAS NOTAS PUEDEN ENVIARSE A diarioelcuco@gmail.com)