Alarma por el aumento de los casos de una enfermedad de transmisión sexual: si no se trata puede ser mortal

El indice provincial creció un 38%, mientras que a nivel nacional entre el 2019 y el 2024, lo hizo en un 65%.
Mendoza atraviesa un aumento sostenido de casos de sífilis que se enmarca en un escenario similar al que se registra en Argentina y en toda Latinoamérica. Así lo confirmó Andrea Falaschi, directora de Epidemiología de la provincia, quien advirtió que la región se encuentra en una “emergencia sanitaria” por el avance de esta infección de transmisión sexual.
Según la funcionaria, Mendoza pasó de 1.300 casos notificados el año pasado a 1.500 este año, lo que representa un incremento del 38% en igual período. Sin embargo, aclaró que estas cifras solo contemplan a quienes se acercan a realizarse el test, por lo que el número real podría ser mayor debido a las personas que no se diagnostican.
A nivel nacional, las tasas de incidencia crecieron más de un 65% entre 2019 y 2024, pasando de poco más de 60 a 93 casos por cada 100.000 habitantes. En Mendoza, la incidencia subió de 60 a 80, valores que se repiten en todo Cuyo.
Sífilis: Por qué aumentan los casos
La sífilis se transmite principalmente por relaciones sexuales sin protección, aunque también puede pasar de una persona embarazada al bebé durante la gestación, y en menor medida por transfusiones sanguíneas. Falaschi explicó que la OMS reunió este año a países latinoamericanos para trabajar en estrategias comunes de prevención, debido al fuerte ascenso de la enfermedad en la región.
A pesar de que el tratamiento es sencillo —penicilina en una a tres dosis— y no presenta problemas de resistencia, la clave está en la prevención, el acceso al testeo y la educación sexual.
El control prenatal es determinante para evitar la sífilis congénita. Por protocolo, las embarazadas deben testearse al inicio del embarazo y luego una vez por trimestre. Además, se deben evaluar y testear sus parejas, ya que un resultado negativo de la madre no garantiza protección si existe exposición posterior.
Falachi remarcó que, si una persona embarazada adquiere la infección durante la gestación, puede transmitirla al bebé, lo que constituye un fracaso en la estrategia sanitaria.
Quiénes son las poblaciones más afectadas
La mayor cantidad de casos se concentra en jóvenes menores de 35 años, especialmente en mujeres de hasta 24 años y en edad fértil. En edades más avanzadas, la proporción de casos entre mujeres y hombres vuelve a equilibrarse, algo que se vincula a la frecuencia de controles médicos en mujeres embarazadas.
Casos en bebés y desafíos en el seguimiento
La sífilis congénita continúa en aumento. Para evitarla, las personas embarazadas deben recibir tratamiento con penicilina al menos 30 días antes del parto. Si ese plazo no se cumple, el bebé debe ser tratado aunque no presente síntomas.
Luego del nacimiento, los niños deben ser monitoreados durante el primer año de vida mediante estudios serológicos. Falaschi subrayó que es fundamental que las madres informen a los equipos de salud sobre cualquier antecedente de sífilis para asegurar un seguimiento adecuado.
Prevención y diagnóstico: los pilares clave
El uso correcto del preservativo o de métodos de barrera sigue siendo la principal herramienta para evitar la transmisión. Para quienes tuvieron relaciones sin protección, los test disponibles —VDRL, pruebas rápidas o treponémicas— permiten un diagnóstico ágil y gratuito en centros de salud y hospitales.
Falaschi concluyó que, mientras no exista una fuerte conciencia social sobre la importancia del cuidado sexual y del testeo, será difícil frenar el aumento de casos, pese a que se trata de una infección altamente tratable y prevenible.
Fuente: Canal 9