Valle de Uco, Lunes 24 de Septiembre 2018
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PARO NACIONALPor Rodrigo Hinojosa

La Argentina ha sufrido en su totalidad un paro de carácter general, no porque todos los gremios se sumaran al paro nacional, sino porque quienes son los encargados de llevarlo a cabo, son a su vez los encargados de transportar a la inmensa mayoría de los trabajadores. Es así que muchos trabajadores efectivamente no han asistido a sus lugares de trabajo, no por estar en acuerdo con la medida de fuerza, sino porque no han podido llegar. ¿El reclamo puntual? El impuesto a las ganancias. ¿Qué piden? Que se levante el mínimo de ganancias. ¿Cuál es el porcentaje de trabajadores afectados por el impuesto? El 8% de los trabajadores asalariados.

Podríamos decir que cuando menos es un paro desproporcionado. Es sabido que la Argentina atraviesa una serie de complicaciones económicas, la crisis mundial, ha provocado que la actividad económica haya bajado sus tasas de crecimiento. Esto no es noticia, sin embargo los niveles de empleo y el poder adquisitivo de la gran mayoría de los argentinos se ha sostenido, provocando básicamente que la crisis no la pague el sector asalariado. También es sabido que uno de los grandes déficits que han tenido la gestión peronista k, es el alto índice de trabajo no registrado, se calcula que cerca del 25% de los trabajadores no se encuentra registrado o sostiene un nivel importante de informalidad.

Lo cierto es que un sector sindical con un alto nivel de impacto, como lo son los gremios del transporte, decidieron paralizar el país en nombre de “no al impuesto al trabajo”. Debo decirlo, no sé si es justo o injusto el impuesto a las ganancias, tampoco sé si es válido cuestionar la libertad de los trabajadores a llevar a cabo una medida que está enmarcada dentro de los derechos del trabajador. Ahora bien, partiendo del supuesto de que la medida es válida, ¿no parece desproporcionado hacer un paro casi general por un 8% de trabajadores? Pero además, ¿no sería más necesario llevar a cabo esta medida en reclamo de los trabajadores que aún no se encuentran registrados y que seguramente están imposibilitados de llevar adelante un paro, porque su informalidad no se lo permite? ¿no es acaso, cuando menos insensible, bajo las condiciones y las mejoras de los últimos años, (más aun de estos sectores, los más favorecidos en cuanto a aumentos de sueldo), llevar adelante una medida que perjudica a los que más necesitan?

Seguramente vale recordar las luchas sindicales de tiempos pasados, cuando el sindicalismo argentino se levantaba contra la dictadura militar, o cuando lo hacía contra las medidas de ajuste del modelo neoliberal. Sin duda alguna dentro del sector de los trabajadores se debe abrir nuevas discusiones, entre ellas, el hecho de que el 30 por ciento de los trabajadores se lleve el 70 por ciento de la masa total del salario en Argentina, hecho que es sin duda injusto. Habrá que repensar nuevamente el rol del trabajador en la estructuración de una Nación, pero también deberemos aprender que, en procesos políticos donde el trabajador es el principal beneficiado, no podemos escupir para arriba.

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