Valle de Uco, Martes 25 de Septiembre 2018
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Cornejo fue ministro de Seguridad en el gobierno de Cobos

Cornejo fue ministro de Seguridad en el gobierno de Cobos

Debo decirlo, esta columna carece de objetividad. Vaya sorpresa ¿no? creo que siempre que he pretendido escribir, lo hago desde mi subjetividad.

Aclaro: la objetividad no existe, esa es una falacia inventada por grandes manipuladores de la opinión pública, cuyo principio, supuestamente natural, nos dice que uno puede analizar la realidad a partir de una abstracción de todo tipo de sentimientos, tradiciones culturales, historia de vida, ideología, en fin, formas de mirar y de vivir el mundo. Pero bueno, existe evidentemente una parte de la sociedad que pretende creer al menos esa afirmación, y digo pretende, porque deambula en una infamia. No quiero ofender, pero uno siempre elige en última instancia si creer una mentira o no. Al fin y al cabo, yo soy bien subjetivo, carezco plenamente de objetividad, sin embargo no de honestidad, y hoy quiero ser absolutamente sincero, visceral diría yo.

Ha llegado, al menos en Mendoza una etapa de definiciones, la política y la democracia, que es la forma que adopta la primera para hacer que todos valgamos lo mismo, nos pone frente a tener que decidir. Y yo me niego a decirle que elija con conciencia, que tome para sí la Democracia y haga valer su voto, que todos los candidatos algo de bueno tienen… Me niego porque carecería de sinceridad, no porque niegue lo primero, sino porque frente a la hora de las definiciones, es preciso que uno asuma su lugar en la vida política. Y yo lo voy a hacer, como también espero que usted lo haga.

Debo decirle que la Argentina después del 2001 ha crecido significativamente, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, le pese a quien le pese, le han dado un salto cualitativo y cuantitativo a la situación del país. Basta con comprobar cómo ha cambiado su vida, desde aquellos años. Seguramente ha sido producto del esfuerzo individual, pero si el esfuerzo individual no es acompañado por políticas públicas y un Estado presente, ese esfuerzo cae en saco roto. Ahora bien, la provincia de Mendoza ha sido parte de ese camino andado: los últimos ocho años, las transformaciones (aunque para algunos no al nivel de profundidad de lo nacional) han dado cuenta, al menos, de tener afán por mejorar la vida de los mendocinos.

Hoy pareciera ser que todo está mal, que la realidad para Mendoza es nefasta, que no hay nada bueno. Pareciera ser que los periodistas “objetivos” de la provincia y del Valle de Uco, se dieron cuenta que “esto es un desastre” y que se hace necesario “cambiar”. Y sí, es lógico, si yo desde mi rol de periodista “objetivo” digo que todo está mal, seguramente crearé la necesidad de cambiar. Ahora bien, (tengo el deber moral de decirlo), hace ocho años los mendocinos decidimos cambiar, y fue (justamente) a los mismos que hoy dicen ser “el cambio”, a los que remplazamos. ¿Qué digo con esto? Hace ocho años, el actual candidato a gobernador por el Frente Cambia Mendoza, Alfredo Cornejo, era el ministro de Seguridad de la provincia y su candidata a vicegobernadora era ministra de Hacienda… ¿Recuerda por qué los cambio? Bueno, yo si recuerdo y estoy en la obligación de decirlo: usted los cambió porque los índices de inseguridad estaban peores que hoy y el ministro (el mismísimo Cornejo) no daba pie con bola, los cambió porque en el Valle de Uco, decidimos decirle no a la mega minería metalífera y contaminante que Laura Montero pretendía auspiciar con sus viajes a Canadá junto con su secretario de Minería, Carlos Monjo (que de paso tenía permisos de explotación propios). Los cambió porque en esa época (pese a que hace unos días se atrasó el pago de sueldos) los docentes en escuelas privadas cobraban recién el 20 de cada mes, y cuando los docentes reclamaban por mejoras salariales, el gobierno radical los apretaba con la policía ¿recuerda esa manifestación donde Infantería y Caballería rodearon a docentes en plena Peatonal de Mendoza para reprimirlos? Si, los que dicen ser el cambio ya gobernaron, y lo hicieron mal. Y hoy, amparados en la protección mediática de los grandes medios provinciales actúan como si fueran los salvadores de una provincia, que supuestamente se incendia.

¿Mendoza? Ni en el país de las maravillas, ni en un incendio. Andando simplemente, buscando soluciones a los problemas cotidianos con respuestas que, a veces son certeras y en ocasiones no son las más adecuadas, pero bueno, quien hace puede equivocarse.  Por momentos, en sintonía con lo nacional y en momentos no, así como cualquier provincia, ¿pero de ahí a tener que cambiar, justamente por los que hicieron bastante mal las cosas en el pasado reciente? Creo sinceramente que no.

Me tomo el atrevimiento de hablar en términos locales, el Valle de Uco también pone en discusión quiénes serán los jefes comunales, y valga la redundancia ¿Por qué en Tunuyán tendríamos que cambiar, volviendo cuatro años atrás? ¿No fue acaso que los tunuyaninos cambiaron su rumbo en el año 2011? ¿No fue acaso que en Tunuyán, desde hace tres años renacieron las viviendas, después de no hacerse ninguna por mucho tiempo? ¿No es cierto que después de mucho tiempo donde no se hacía asfalto, hoy se están pavimentando cientos de calles? ¿no es cierto acaso que durante años la vendimia departamental fue el negocio de unos pocos y hoy es el espacio para que los productores y artistas locales concursen y se garantice a todos la posibilidad de que la lleven a cabo? ¿No fue el Manzano Histórico el paraje turístico más descuidado de la provincia y hoy es uno de los principales atractivos provinciales en términos turísticos? ¿Alguien quiere realmente volver a ese pasado de desidia y abandono?

Hay un camino que estamos transitando juntos, el de la Democracia y  la Política. Este domingo, todos tendremos la oportunidad de elegir, tendremos en nuestras manos la responsabilidad del presente y del futuro, pero de algo estoy seguro, yo al menos, desde mi subjetividad, sugiero no volver al pasado, aunque éste me diga que es un cambio, ese cambio ya fracasó y lo hizo rotundamente.

Prof. Rodrigo Hinojosa

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