Valle de Uco, Miercoles 18 de Julio 2018
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Los tiempos cambian, sobre todo, si cambia el gobierno. Corrección. No si cambia el gobierno, si cambia radicalmente la línea ideológica y política de quienes detentan el gobierno. Y esto, a pesar de todos los que pregonan en contra de la politización, de la militancia, de la ideología, porque la realidad es que la política lo atraviesa y lo dirime todo, o mejor dicho, todo es política, desde lo que hacemos y comemos, hasta lo que vemos, lo que estudiamos, la moda, el entretenimiento, y hasta el amor y el sexo.

En pocas semanas todo se va transformando, y no solo la perspectiva económica, el rol del Estado, o la política internacional, sino hasta lo que muchos consideraban “el empoderamiento” de las personas, los derechos que se reconocieron a fuerza de luchas, y que en la última década se naturalizaron como el aire, y que ingenuamente se pensó, nadie podría quitar.

Rápidamente (para que el shock no permita reaccionar) o de “a poco” (para que no nos demos cuenta) la vida nos está cambiando. Y aunque muchos creen estar de acuerdo “con los cambios”, lo más probable es que, en no mucho tiempo, la gran mayoría sufra las consecuencias. Algunos se darán cuenta, otros lo harán más tarde, y algunos (inducidos por la amnesia mediática) ni siquiera recordarán lo que perdieron.

Te puede gustar o no Milagro Sala, podés creer que la mujer ha liderado un movimiento que transformó la vida de miles de personas, o podés pensar que “la negra es corrupta” y no sé cuántas cosas más (según con quién te informes y lo que te guste creer). Pero con lo que nadie debería estar de acuerdo es con la “criminalización de la protesta”, a no ser que pertenezcas al pequeño grupo de los más poderosos (no te ilusiones, por más que vacacionés afuera, tengás dos o tres 0km, o ahorrés dólares no podés ser del club).

Hoy vi la noticia de que se investiga a los referentes de la Tupac provincial que se manifestaron pidiendo la libertad de Sala. Según lo que crea la justicia podrían ser detenidos. En otro ámbito, pero en la misma línea ideológica, ayer en Río Negro, el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado de Río Negro, Rodolfo Aguiar, estuvo detenido durante casi diez horas, junto a otros dos dirigentes por participar de un reclamo por despidos en la Universidad del Comahue (después de 10 horas fue liberado por la presión de los gremios). ¿Quiénes serán los próximos? Porque ahora, muchos miran para otro lado, o asienten fervientemente la detención de Sala, y la prohibición de la protesta (por desacuerdo con sus ideas, por color, raza, etc., porque molestan, no dejan trabajar, ensucian, etc). Pero, ¿qué pasará cuando los protestantes sean docentes, enfermeros, judiciales, u otros asalariados pidiendo que su sueldo sea acorde (por lo menos) a los índices de inflación? ¿Quién marchará por las calles con pancartas y reclamos defendiendo el medioambiente y el agua, después de los antecedentes de detención, judicialización, encarcelamiento, y hasta violencia. ¿Quién garantizará los derechos de protesta y movilización? ¿La justicia? ¿Los medios de comunicación?

No seamos ingenuos, y mucho menos tan egoístas para que no nos importe lo que está pasando. No seamos tan torpes para permitir los precedentes “legales” que avalen hacia adelante la prohibición de la protesta, la detención de los manifestantes, la negación a  expresar el desacuerdo. Mañana podemos ser nosotros los que tengamos que salir y protestar, por un sueldo, por un despido, por inseguridad, por la defensa del medioambiente, o el valor de la producción. El sálvese quien pueda, aunque parezca tentador, es un espejismo perverso que nos conduce solamente a perder nuestros derechos, y tarde o temprano, a aceptar el destino que nos toque, sin posibilidad de protesta.

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