Valle de Uco, Lunes 24 de Septiembre 2018
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Tiempos Modernos

Imagen de la película “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin

Muchos pensarán que tener más o menos días feriados se relaciona con mayor o menor producción, con la generación de ganancias. En realidad, tiene que ver directamente con una visión de la vida en la que, o somos personas que merecemos disfrutar y ser felices, o somos simples engranajes de un sistema en el que lo único importante es la productividad.

En algún momento de mi vida se me quedó grabada a fuego la frase “el tiempo perdido no se recupera jamás”. No sé si fue en la escuela, en la familia o en la calle (o en todas) donde se nos inculcó a varias generaciones que, para ser buena persona, para que te vaya bien en la vida, y hasta para ir al cielo, no hay que perder el tiempo. Eso de estar “sin hacer nada” no es bueno, conduce a cosas malas, nos sume en la miseria, nos conduce por mal camino. Es tan malo “perder el tiempo” que, según el dicho, es una de las cosas que no se recupera “jamás”, como la vida misma.

Ahora bien, según lo que aprendimos, el “tiempo perdido” es el que no se asigna al trabajo, el que nos puede dar algún placer por fuera de las tareas laborales, el que no genera renta, el que no produce bienes tangibles, tocables, vendibles. Según el viejo concepto, el “tiempo perdido” sería de alguna forma, los días feriados, en los que aparentemente se detiene la máquina productiva, dejando de generar muchas, muchas ganancias para el sistema.

En realidad, y según lo experimentado en los últimos años, (y dentro de un sistema que ha permitido a mucha gente minivacacionar, o salir a comer afuera, o comprar, entre otras cosas), los días feriados no han desequilibrado la balanza comercial, por el contrario, han aportado a las economías regionales a través del turismo interno, y de todas las actividades que se nutren directa o indirectamente de éste.

Entonces, ¿qué hay detrás de eliminar los días feriados? Básicamente el concepto de entender que en la vida, para las personas pobres y de clase media (NO para los ricos), lo único importante y que sirve es trabajar y producir. Dejar de hacerlo, no solo nos convierte en individuos indeseables en una sociedad, sino que además perjudica al conjunto, en tanto y en cuanto no producimos, y somos responsables del “decaimiento” de un país.

¿Cómo pensar que la vida puede tener más tiempo para disfrutar con nuestros seres queridos? ¿Cómo pretender que otras actividades, como el deporte, el arte, la recreación, o el ocio mismo, puedan tener espacios de tiempo mayor, de tiempo que se quite a las horas laborales? Ese es el centro (escondido) en la intencionalidad de sacar los feriados. Primero, volvernos a un sistema de producción en el que solo somos números y engranajes, y después disciplinarnos, para que comprendamos que, si la vida no es sufrida, algo estamos haciendo mal.

Es bueno detenerse a pensar, reflexionar que la vida no es solo trabajo y producción. Lo que peligroso es que si estamos muy cansados, poco pensamos, solo queremos ir a la cama, dormir, y mañana, volver a trabajar. La realidad es que eso del “tiempo perdido no se recupera jamás” es una frase perversa, propia de un sistema perverso. Porque si nos ponemos a pensar, el “tiempo perdido” que le dedicamos a nuestra familia, a nuestro cuerpo, a nuestra mente, a nuestras almas, ese, que le quitamos a las horas de trabajo, con los feriados por ejemplo, ese, ese es un “verdadero tiempo ganado”.

Por Marcela Hinojosa

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