Valle de Uco, Martes 25 de Junio 2019
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ambulanciaLa rehabilitación en el adulto mayor juega un papel trascendental en la recuperación y mantenimiento de la capacidad funcional. El objetivo más importante de un programa de rehabilitación en Geriatría consiste en alcanzar la independencia en las actividades de la vida diaria perdida tras una enfermedad.

Los ancianos en especial son afectados por incapacidades neuromusculares y esqueléticas, se fatigan más rápidamente que los individuos más jóvenes, por ello la terapia rehabilitadora debe estar en concordancia con la capacidad de resistencia.

Complican así mismo el proceso de rehabilitación, situaciones como la atrofia muscular, la osteoporosis, la disminución del tiempo de acción y reacción, el uso de fármacos y la falta de motivación del paciente. La causa más frecuentes para solicitar rehabilitación es el dolor con larga data de tratamiento farmacológico y que no encuentra el fin de su dolencia y, afecciones de la marcha, que son bastante frecuentes.

Las consultas por esta causa son solicitadas, muchas veces, por personas que conviven con el adulto mayor refiriendo  que el anciano se encuentra torpe, que ya no puede realizar las tareas que hacía habitualmente. Esta alteración produce una gran repercusión desde el punto de vista psicológico y social al no poder responder ante las exigencias del medio.

En el proceso de rehabilitación geriátrica, se debe identificar y modificar factores de riesgo que afecten al paciente. Se consideran factores de riesgo el sedentarismo, la obesidad, inactividad, hábito de fumar, alcoholismo y los malos hábitos nutricionales fundamentalmente.

La realización sistemática de ejercicios físicos, es una herramienta básica para la prevención, así como para promover un mejor estilo de vida. Los ejercicios físicos en el adulto mayor deben ser amplios, rítmicos, repetidos y conjugados, evitando la aparición de fatigas. Así, logra mejorar la calidad de vida, evitar la inmovilización, regular  los trastornos del sueño, preservar y mantener las actividades de la vida, retardar el deterioro del sistema nervioso encargado de recibir, transportar y organizar los mensajes  respondiendo a determinados estímulos.

El ejercicio aporta además, entre otros beneficios, la disminución de la percepción del dolor, de la ansiedad y mejora la capacidad de concentración y atención. El acondicionamiento físico, disminuye la grasa corporal y aumenta la masa muscular. Además, el anciano que participa en actividades físicas con cierta regularidad, mejora su sensación de bienestar y la percepción de mayor movilidad.

La ejecución de ciertos ejercicios posturales y dinámicos puede ser un factor preventivo, disminuyendo las posibilidades de caídas accidentales. Es preciso que la familia, que es el principal núcleo contenedor del familiar afectado, tome conciencia de la importante rol que cumplen y le faciliten los medios necesarios para mejorar su calidad de vida.

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