Valle de Uco, Domingo 16 Febrero 2020
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El dirigente sancarlino explicó a través de un escrito en qué se basan quienes defienden la 7722; nombró otros ejes de desarrollo posibles para la provincia y además, también apuntó contra el Gobierno, más precisamente contra Suarez, y su insistencia por reformar la ley ambientalista.

CAMINOS POSIBLES, SUSTENTABLES Y COMPATIBLES

 Por Juani Jofre

El Gobernador Suárez a la cabeza y varios de sus voceros mediáticos dicen que quienes defendemos la 7722 somos dogmáticos o fanáticos. Pues les tengo malas noticias. Los que defienden un dogma son quienes sostienen que con controles buenos se puede hacer minería metalífera a cielo abierto, porque solo es posible decir eso en base a una creencia que desobedece y desoye las evidencias. Quienes defendemos la 7722 nos basamos en las evidencias científicas y en  el estudio de los “accidentes” ambientales gravísimos e irreparables que han ocurrido desde que aparecieron estas “novedosas” formas de hacer minería metalífera.

Por otro lado, es digno de destacar lo obtuso y obstinados que pueden ser en insistir con una actividad que al menos por ahora y bajo esos métodos, sería perjudicial para la provincia.

Mendoza tiene hoy tres grandes ejes de desarrollo posibles, sustentables y compatibles con su actual matriz productiva y socio cultural:

– la provincia puede convertirse en un gran polo logístico estratégico en la vía al pacífico, por sus pasos cordilleranos bajos en el sur de la provincia, por su ubicación geopolítica, por sus empresas logísticas, por sus rutas, por la posibilidad de recuperar el Ferrocarril, etc;

– podríamos ser también un inmenso generador de energías limpias, por nuestro sol, el viento,  las nacientes de los arroyos, todos ellos bienes naturales que podrían potenciar económicamente a Mendoza sin hacer casi uso del recurso hídrico;

– tenemos un potencial enorme en la industria del conocimiento, por la “materia gris” o recursos humanos con que contamos, debido a un sistema educativo que a pesar de las deficiencias ha generado oportunidades y en toda la provincia tenemos emprendedores brillantes que en lo que se refiere a software, programación, robótica, construcción de cobots, y las siempre potenciales industrias culturales.

En lugar de concentrarnos en desarrollar fuertemente esos ejes sustentables y compatibles, tenemos a sectores de la dirigencia política y empresarial empecinados en desarrollar el que podría ser un cuarto eje de desarrollo: el minero metalífero, con la contraparte de que ese eje de desarrollo necesita del recurso más escaso en Mendoza: el agua; lo que hace que este eje ponga en peligro la actual matriz productiva y socio cultural.

Algunos agregarían un eje de la industria de los residuos, que podría tener también en Mendoza un auge importante, mediante procesos de reciclados y reutilizaciones interesantes en términos de rentabilidad económica y amigables con el medio ambiente.

Si comprendieran eso, entenderían porque somos tantos los que defendemos la 7722, y los que queremos un desarrollo sustentable.

Incluso la actual matriz productiva, agro ganadera, industrial y turística puede mejorar y ser más potente, con regulaciones que desaten los monopolios, que hagan que las cadenas de producción y comercialización sean más justas, y facilitando el acceso a la tierra y a créditos no usureros, pudiendo hacer de nuestra provincia la potencia económica sustentable que tanto soñamos y anhelamos.

La 7722 no es una Ley anti minera, sino que permite la minería con las restricciones y regulaciones propias de Mendoza.  Quienes insisten con el eje de desarrollo de la minería deberían invertir en ciencia y tecnología que propongan nuevos métodos, que sean menos contaminantes y que utilicen menos agua, al mismo tiempo que permitan agregado de valor en nuestra provincia.

Como verán, no es verdad que la minería metalífera sea el único camino para la Provincia de Mendoza. Tal vez sea el que menos esfuerzo le demande al gobierno, o el que coincida con los intereses particulares de algunos hombres de poder. A la luz de las evidencias, seguir este camino es solo para obtusos y dogmáticos, porque de verdad que tenemos otros caminos, posibles, sustentables y compatibles.