enero 17, 2026

La batalla del agua: nuevo capítulo

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No estamos frente a una semana cualquiera. Dos sectores o actores fuertes de la sociedad mendocina se enfrentarán en el campo de batalla.

Por Juan Jofré

En muchas otras oportunidades he escrito o expresado mi posición en contra de la mega minería para Mendoza. Creo que esta provincia tiene muchas otras potencialidades para el desarrollo: energías renovables, industrialización de la materia prima, turismo, industrias culturales y tecnológicas, entre otras.

Pero no haré aquí una nota de opinión, sino que intentaré analizar, como vengo haciendo en estas columnas, aunque claramente se notará mi postura.

He hablado anteriormente sobre esto de entender la política como un campo de batalla, como la continuidad de la guerra por otros medios, y también como la cinchada o juego de la soga donde dos equipos tiran de las puntas de una cuerda en sentido contrario.

Trataré aquí de identificar los motivos, las herramientas o armas que cada lado o bando tiene, y las posibles consecuencias de este momento histórico.

En Mendoza, la batalla de las mineras por ocupar el agua lleva muchos años y varios capítulos. Pues estamos ante otro.

La única novedad, es que quien está impulsando la iniciativa minera es Cornejo.

El actual gobernador había tenido otras posiciones en el pasado, o había evitado ponerse al frente de la defensa de la minería.

En otras oportunidades, quienes la habían impulsado habían sido gobiernos peronistas o radicales, pero nunca un gobierno con el poder que tiene el actual.

Cornejo tiene un motivo muy importante: sabe que, si logra ganar esta batalla, comenzará a ser bien mirado y considerado por esos grandes empresarios de acá y de afuera que siempre necesitan quien los represente políticamente.

Si sale victorioso de esta puja, algo que nunca antes un gobernador logró en Mendoza, puede comenzar a soñar con al menos una candidatura a vicepresidente para el 2027.

También sabe que tiene a favor los votos de las últimas elecciones, la mayoría en la legislatura, el manejo de los grandes medios de comunicación, el aparato represivo y judicial y el contexto nacional e internacional.

Aunque sabe que no tiene mucho tiempo si quiere mostrarse como un gobernador fuerte, a quien no le tiembla la mano para hacer reformas profundas y polémicas, y de esa manera ser considerado en Buenos Aires.

Enfrente del Gobierno estará una gran masa de ciudadanos que, aunque no responde a una estructura organizativa fija e institucionalizada, cuenta con varias armas para dar la batalla.

La historia y los aprendizajes de luchas anteriores, la paciencia de volver una y otra vez a la calle, la imaginación, la legitimidad y apoyo de una gran mayoría.

Además, se suman los colectivos de científicos, los espacios o expresiones culturales, grandes grupos de productores y mucha pero mucha juventud, que encuentra en la lucha por el agua, el espacio para expresarse e identificarse que no encuentra en ningún otro espacio.

Entre los que caminarán desde el lunes 8 para llegar a la ciudad en la mañana del martes 9, hay diferentes expresiones y una gran heterogeneidad, que puede parecer una debilidad, pero que se convierte en fortaleza cuando logran unirse.

Dicen algunos que si Cornejo tiene el aparto represivo, los del lado del agua tienen el aparato creativo, y que buscarán ir construyendo todas las formas posibles para impedir que la mega minería se instale en la provincia.

En esta nueva batalla, puede haber solamente dos resultados.

Uno, como ocurrió en las anteriores, donde el triunfo sea de los defensores del agua que se oponen a la mega minería. Esto se logrará si la manifestación es de tal magnitud que obligue a la clase dirigente a dar marcha atrás con los proyectos mineros.

Este sería un resultado similar al de 2019. Si esto ocurre, sería la primera derrota política de Cornejo, y tal vez, solo tal vez, sea el inicio del final de un largo ciclo político.

El otro posible resultado, es el triunfo de Cornejo y el comienzo de la actividad mega minera en la provincia de Mendoza.

Eso se daría no solo con la votación a favor en la legislatura, sino además y sobre todo, si la marcha del agua tiene poco apoyo y legitimidad.

El Gobierno ya utilizó herramientas como la represión (2019) para generar miedo y disminuir la participación, el desprestigio vía medios de comunicación y las detenciones de algunos referentes que agregó como novedad en 2025. Habrá que ver si permite que la población se exprese, o si utiliza nuevamente esas armas.

Seguramente no será un capítulo simple en nuestra historia. Este nuevo conflicto traerá distintas consecuencias que van a influir en el corto y largo plazo. La tensión entre intereses contrapuestos ya está armada.

No estamos frente a una semana cualquiera. Dos sectores o actores fuertes de la sociedad mendocina se enfrentarán en el campo de batalla.

Veremos que dice la historia.

 

 

 

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