enero 17, 2026

La historia de Colonia Las Rosas que llegó a TN y ya es famosa en todo el país

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Víctor y Nilda, casados hace más de medio siglo, fabrican a mano autos, aviones y casitas de madera para regalarlos a los chicos de Colonia Las Rosas. Su taller es pequeño, pero su misión es enorme: devolver sonrisas y recuperar, en cada juguete, la infancia que les fue negada.

En Colonia Las Rosas, departamento de Tunuyán en Mendoza, todos los días es Navidad: allí siempre hay un regalo para los niños. De eso se encargan Víctor Froilán Méndez y Nilda Arriagada, quienes se casaron hace 54 años y hoy, ya jubilados, fabrican juguetes de madera para entregarles a los chicos y chicas del lugar.

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Con la mira en esta pareja, esta vez salimos -a dedo- desde San Juan, en donde en una ferretería industrial nos entregaron una caladora y un torno para hacer más fácil y productivo el trabajo de Víctor y Nidia. Ellos tenían las herramientas, pero se fueron gastando y otras se rompieron. Así que, a partir de ahora, van a tener todo lo básico que hay en el taller de un carpintero.

Víctor es el encargado de imaginar los juguetes y darles forma con la madera, mientras que Nilda es la que se encarga de la pintura. Su motivación es profunda: “Queremos que los chicos de hoy tengan la alegría que nosotros nunca tuvimos”, confiesan. Es una forma de redimir las carencias que sintieron cuando eran chicos.

El primer juguete que hicieron fue una casita de muñecas para su nieta. Pasaron 20 años y ella todavía la conserva. Toda una prueba de amor y resistencia de los materiales. Ahora los juguetes son para todos. Froilán me mostró que en el baúl de su Fiat tiene una caja de cartón corrugado llena de sus creaciones.

Allí hay autos, tractores, aviones, casitas de muñecas y muchos juguetes clásicos, pero de madera. Aunque los vienen haciendo desde hace siete años, ahora fabrican muchos más. A la noche, Froilán y Nilda les dan los últimos retoques mientras charlan de las cosas del día y toman mate.

El matrimonio no espera a Navidad, Año Nuevo o cualquier fecha de cumpleaños para regalarlos. Simplemente, cuando van por la calle en auto y ven a una mamá con un chiquito en brazos o a un papá con dos o tres caminando atrás, se presentan y les ofrecen un juguete.

Cuando Froilán abre el baúl y los chicos ven la caja, no lo pueden creer. Papá Noel, Santa Claus y hasta los Reyes quedan como un poroto al lado de esta pareja de jubilados mendocinos.

Para Víctor y Nilda, el verdadero milagro no está en la madera ni en la pintura, sino en el instante en que abren la caja y la luz del sol ilumina los ojos de los chicos que no esperan nada. Cuando el niño finalmente se decide y aprieta contra su pecho un tractor o un avión, el matrimonio de Colonia Las Rosas siente que ha cumplido su misión.

Fuente: TN

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