En este escrito publicado en redes sociales, Daniel Funes, miembro de la Asamblea de Autoconvocados San Carlos, reflexiona sobre las distintas situaciones de violencia alrededor del conflicto por el agua.
Por Daniel Funes
Violencia y violar caminan juntos: Si se viola la ley es violencia para quienes la respetamos y queremos.
ESTAN VIOLANDO LA 7722.
Si se viola una promesa es violencia… si no se defiende la ley que se prometió defender es violencia.
Que te insulten todo el tiempo es violencia. Ignorantes, terroristas, vagos, retrasados, pobristas, etc, etc es violencia y doblemente cuando viene del poder, por los medios masivo de comunicación y no dan oportunidad de retrucar…y que quienes representan al pueblo no hayan dicho una palabra para defenderlo de tanto maltrato, pero si critican un acto sin siquiera saber cómo fue suma más violencia.
Que funcionarios y empresarios vuelvan a hablar de Papagallos y Pareditas afirmando que vienen por nosotros, causa violencia y miedo…y que haya silencio oficial enoja.. y mucho y el enojo a veces se transforma en violencia.
La traición es un acto de violencia que duele mucho. Y aparece un escrache que es una forma de violencia, mucho más cuando afecta personas inocentes, que en el fondo también son víctimas del traidor.
Y es violento que se opine sin saber cómo fueron los hechos.
La violencia siempre es mala, siempre, pero mucho más cuando termina desatada entre nosotros.
Porque la violencia engendra violencia y la bola va a crecer.
No justifico la supuesta violencia de un pueblo, solo la explicó…hay cosas que nos están violentando …
¡Basta de tirarnos cascotazos que se vuelven piedras!
Apaguemos el impulso de respondernos en las redes.
No echemos NAFTA a un fuego que nos quema a todos…
Seamos agua que apaga …y une.
Porque la violencia es el juego perverso que instalan las mineras… Ellos ganan cuando hay violencia. Nunca entran en pueblo de paz.
Lo he visto en cada pueblo dónde entraron, y cuando entran no los sacas más.
Me recuerdo un dibujo de una niña de Uspallata cuando la audiencia pública en 2010 y sus palabras: “La minería divide a los pueblos. A Uspallata la han partido”… Y hoy San Jorge está en su puerta.
Si es verdad que no queremos minería, es hora de buscar canales de contención de nuestro enojo para que no sea violencia. Cada uno desde sus atributos y posibilidades. No poner energía en golpearnos entre nosotros.
Tampoco dejemos que el ego nos domine, hay un interés comunitario más grande en juego: el agua y el futuro de nuestros hijos.







