Por Antonella Escobar.
Un hecho cargado de tensión y valentía se vivió en el departamento de Tunuyán cuando dos integrantes de la Unidad Especial de Patrullaje lograron salvar la vida de un bebé de apenas 11 días que se encontraba en estado de ahogamiento.
La Auxiliar Primero Macarena Aranda, con 12 años de servicio, y la Oficial Ayudante Yanet Ávila, con 18 años en la fuerza, se encontraban de patrullaje y a punto de relevo de guardia cuando recibieron la primer alerta: un niño de dos años presentaba signos de ahogamiento mientras era trasladado por su familia en un vehículo particular desde la zona de El Zampalito, por la Ruta 40.
En diálogo con El Cuco Digital, Macarena Aranda relató que: “Nos movilizamos en apoyo y cuando llegamos a calle Emilio Civit se encontraba el móvil. Preguntamos si habían visto el vehículo, vimos a lo lejos una ambulancia y consultamos por frecuencia si se dirigía hacia la Ruta 40 vieja al norte en busca del niño de dos años. Así que con mi compañera decidimos ir en procura del vehículo o de la ambulancia para prestarle cobertura”.
Las agentes continuaron por el Parque Norte con la información de que se trataba de un Peugeot. Al llegar a la altura del paraje “La Guitarra”, lograron interceptar el automóvil. “Vimos al auto que iba de norte a sur, se metieron a la banquina y en la Ruta 40 casi me colisiona una camioneta gris. Se bajaron los padres y la madre me entregó al bebé diciendo ‘ayúdennos’. El bebé no reaccionaba, no lloraba y estaba de color morado”, recordó Aranda.
De inmediato, Ávila sostuvo al pequeño que en realidad era un menor de apenas 11 días, que estaba con pañales, y comenzó las maniobras de reanimación mientras Aranda conducía. “Con mi compañera nos miramos y dijimos vamos. Yo venía manejando y ella empezó con las maniobras. La madre intentó abrir la puerta del móvil de atrás”, explicó. En la desesperación por actuar rápidamente, no subieron a la madre y aceleraron con sirena, balizas y a bocinazos.
“Me fui un par de cuadras en contramano, a mucha velocidad. Cuando llegamos a la esquina del hospital Scaravelli bajé un poco la velocidad y rezamos, pedimos a Dios que nos ayudara y protegiera al trasladar al pequeño. Le entregamos el bebé al médico y a lo lejos escuché que mi compañera me dijo ‘Macarena, está respirando’. El bebé largó el llanto y nosotras nos largamos a llorar. Fue nuestro instinto materno, tomamos la decisión y Dios nos ayudó para que no nos chocaran y para que mi compañera hiciera las maniobras con calma y autocontrol”, relató emocionada.
Las uniformadas permanecieron en el hospital junto a la familia. “Nos temblaba el cuerpo, nos abrazamos profundamente llorando. No podemos creer lo que pasó en dos segundos. Gracias a Dios la criatura ya está bien y le van a dar el alta. Más allá de que nos den el curso de emergencia y de las maniobras, creemos fielmente que estuvo la mano de Dios en todo momento”, concluyó Aranda.











3 respuestas
Dios es bueno y misericordioso. Dios las puso en el camino de ese bebé. Macarena y Janet las felicito.
Dios es bueno y misericordioso. Dios las puso en el camino de esa criatura. Las felicito Macarena y Janet.
Excelente accionar de las policías, Dios las proteja siempre, un fuerte abrazo