Valle de Uco, Viernes 20 de Julio 2018
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inodoroEl 2014 está llegando a su final, y nada está claro en  política; cierto es que los intendentes se dedican a intentar gestionar, y los opositores a oponerse (en el sentido más duro de la vida política); los desajustes internos en las distintas fuerzas políticas están a la orden del día, mientras los ciudadanos de a pie, miramos el escenario cuál partido de copa de verano en una vidriera de casa de comercio de electrónica. El Valle de Uco no es ajeno a esto y el 2014 ha transcurrido en medio de rumores, de discusiones, de denuncias (muchas sin asidero en la justicia por el hecho de ser simples operaciones mediáticas) y de un clima  pre electoral propio de los preludios de elecciones ejecutivas.

Sin duda alguna, la política valletana está en estado de alerta, el año que viene pondrá en juego lo que se ha construido (o deconstruido) a lo largo de estos años: los oficialismos departamentales intentarán demostrar que su gestión ha hecho crecer el departamento y darán cuenta de sus acciones frente a la ciudadanía; por otro lado los opositores intentarán demostrar en algunos casos que lo que se ha hecho no es lo acertado y en otros, que ellos lo habrían hecho mejor. Las campañas apuntarán en tres sentidos, según quienes disparen las estrategias: el oficialismo, se basará en dar cuenta de sus actos de gobierno “lo dijimos, lo hicimos” podrá ser, seguramente, el eslogan de alguna campaña de cualquier oficialismo, indistintamente del color político. Los opositores, a su vez, tendrán dos líneas: la primera, podrá centrar su campaña en despotricar contra la gestión del oficialismo, rememorando tiempos mejores o dirigentes que en algún momento fueron oficialismo. La otra opción de campaña opositora, que seguramente la usarán los “más nuevitos”, los que no han sido gobierno, será la promesa de un futuro mejor. ¿Debate de proyectos? ¿Debate de ideas? Seguramente muy poco, aun cuando los ciudadanos piden a gritos que la dirigencia política deje de lado (aunque sea por un rato) la “politiquería” vacía de contenido y llena de retórica, y se adentre en propuestas y discusiones serias (y en serio).

Pero antes de las campañas, están los partidos políticos, y ante un panorama electoral próximo es bueno un repaso, para ver qué está pasando en los tres departamentos del Valle de Uco.

El primero y seguramente el menos complejo de todos es Tupungato, podría decirse que  la montaña provoca en su política un sentido de poco agite. Su actual Intendente Joaquín Rodríguez se muestra como patrón de estancia: nada se le escapa, nada se mueve sin su consentimiento, su fortaleza en términos de gestión y de armado político le dan el marco propicio, para que si él lo decidiera, pueda encarar un cuarto mandato. La oposición local encarnada sobre todo en el radicalismo a fuerza de operaciones mediáticas, no ha logrado desbarrancar lo que en apariencia es inamovible. El oficialismo tupungatino descansa en su intendente y el radicalismo no ha encontrado, hasta ahora, un candidato capaz de vencerlo. Sin embargo, y más allá de que Tupungato funciona casi como esos pueblos de película, donde se manejan secretos que solo el pueblo conoce, lo real es que cada vez más, salen a la luz fisuras, desprolijidades, incidentes, que tienen como centro a la gestión municipal; tal vez ese sea el eje de la próxima batalla electoral, mucho más aún si Rodríguez apunta a partir a algún cargo legislativo nacional (como lo comentan algunas fuentes locales).

La situación se complica a medida que nos acercamos a la Ruta 40. Tunuyán, muestra una situación compleja, tanto para el oficialismo como para opositores. El actual intendente Martín Aveiro, tiene que navegar entre las disidencias internas y los embates opositores. Por un lado, lo que hasta hace algunas semanas era una interna abierta con la siempre poderosa Directora del Banco Nación, Patricia Fadel, pareciera haberse calmado, sin embargo se habla de que ya se avizora un posible candidato distinto del actual intendente. Entre rumores no confirmados, se especula con la posible candidatura del actual presidente de la Cámara de Comercio  de Tunuyán, Alberto Carletti. representando una fuerza interna del peronismo tunuyanino. Este rumor sumaría complejidad a la ya agitada vida del peronismo, que en Tunuyán también concentra otras fuerzas, como la Corriente Peronista que responde al actual vicegobernador Ciurca, La Cámpora, Kolina, y el Movimiento Evita, entre otros actores, que coexisten, y obviamente complican el armado peronista en vista a las elecciones. Si bien en las últimas semanas, hubo un crecimiento en cuanto a la percepción positiva de la gestión de Aveiro, su reelección dependerá de cómo se organizan las distintas fuerzas que componen el Frente para la Victoria, y de evitar estrategias estrambóticas (como la de contratar un abogado ligado a Difonso) que terminan alejando, no solo a sectores del peronismo, sino a parte del electorado que rechaza acciones que considera meramente especulativas.

Los radicales de Tunuyán merecen un párrafo aparte, si bien la aparición de Eduardo Giner y su sobreseimiento en las causas judiciales que lo agobiaban parecieron ordenar el panorama (aunque en los últimos días se dio lugar a la apelación y el juez reabrirá la investigación), muchos son los radicales que insisten en que las segundas vueltas no son buenas y dudan de un posible triunfo en las elecciones de 2015. Como es costumbre en los radicales, el problema son las diferencias internas: actualmente Giner no logra convencer al radicalismo local, situación que pretende aprovechar el delfín de Laura Montero (Marcelo Barcoló) y Julio Simón (ligado a la línea de Vaquié).

Lo cierto es que en el departamento de mayor densidad poblacional del Valle de Uco hoy se debate entre lo que decidan hacer los dos grandes partidos: radicales y peronistas dependerán solo de sí mismos y de cómo logren superar las diferencias internas, su principal rival en las futuras elecciones. En ese marco, los partidos minoritarios podrán tener un rol más o menos digno, en cuanto se la jueguen a participar activamente para ganar un espacio, o solo hagan ruido con la intención de negociar algunas dádivas.

El último municipio y el más urgente es San Carlos, el departamento de la tradición y del árbol es y será noticia a nivel provincial. Sabido es que el actual intendente Jorge Difonso se sumó al desdoblamiento de las elecciones propuesto por Capital, por lo que se deberá resolver en veinte días lo que se iba a hacer en seis meses. Es en esta vorágine que las distintas fuerzas políticas, incluido el oficialismo departamental, tienen que resolver candidaturas, sanar diferencias internas y preparar una propuesta de gobierno lo suficientemente atractiva, para un departamento en el cual el electorado actúa de manera autónoma a las corrientes provinciales y nacionales.

El oficialismo departamental encuentra algunos escollos, entre ellos que, muchos que esperaban pista (frente a la posibilidad de que Difonso encarara una candidatura nacional o provincial dentro del Frente Renovador), quedaron, como quien dice, con cara de yuyo. El adelantamiento de las elecciones (con la re-relección de Difonso) dejó a posibles candidatos (Morillas, Galli) y a otros dirigentes del oficialismo fuera de toda probabilidad de aspirar al sillón de intendente. No es secreto el enojo de varios dirigentes y punteros oficialistas frente a la imposibilidad de un recambio en la intendencia. Sumado a estas disonancias internas se percibe un desgaste en la figura de Jorge Difonso, sobre todo en zonas como La Consulta, donde no han abundado las obras. Además, que muchos perciban que para el actual intendente, San Carlos es un “premio consuelo” frente a la imposibilidad de encarar una candidatura nacional, también tracciona en contra, sin mencionar que, la estrategia como referente “antiminería” está a punto de quedar obsoleta “por falta de cuorum”.

Por otro lado, San Carlos encuentra al Frente Para la Victoria en un limbo en cuanto a candidaturas: si bien las charlas entre espacios abundan, no se avizora el candidato que condense a las distintas fuerzas que componen el peronismo local. Lorenzo Güizzo, Alicia Caraballo, Claudio Güizzo, Juani Jofré, María Elena Salomón, Pablo Rousseau, Raúl Millán, son algunos de los nombres que suenan para la intendencia. Apañados por una línea política o un referente provincial o local (Azules, Ciurca, Kolina, Aveiro, Palau, Millán, Pérez, entre otros), los posibles (o aspirantes) candidatos se han visto sorprendidos por el adelantamiento de las elecciones, sin tener muy claro cuál es la mejor estrategia. Sin especulaciones, la salida para el PJ sancarlino está en dirección a una sincera intención de recuperar el departamento y no, en la búsqueda de intereses particulares. En esa línea, el camino será encolumnarse detrás del que tenga más posibilidades y aunar fuerzas. De lo contrario, si el peronismo local sigue repitiendo viejas fórmulas, volverá a atomizarse, consiguiendo si es que, algún par de bancas en el Concejo.

Por último, el Radicalismo departamental no da señales de unidad: la interna provincial llegó al departamento, tanto que, en los últimos días, algunas fuentes aseguraban que el intendente de Godoy Cruz y principal dirigente provincial del centenario partido, Alfredo Cornejo, barajaba la posibilidad de un acuerdo con Jorge Difonso. Además, dos dirigentes ligados a espacios provinciales distintos se avizoran como posibles candidatos: por un lado, el actual diputado Omar Sorroche (ligado a Cornejo) y por otro, el dirigente oriundo de Chilecito Marcelo Romano (ligado a Julio Cobos y la diputada nacional Laura Montero).

Con las elecciones encima, en San Carlos todos están “de los pelos”. Todavía falta ver lo mejor: cuáles serán las alianzas y estrategias tanto de los partidos mayoritarios, como de los más chicos. En voz baja, muchos ya hablan de las tradicionales listas “colectoras” de Difonso (que le permitieron ganar la elección pasada), y por otro lado, de un posible frente entre peronistas y radicales (esta última opción dejaría fuera a un gran sector de ambos partidos que no comulgan con alianzas que consideran meramente especulativas).

Por ahora, el público seguirá mirando (tal vez sin entender mucho), algunas jugadas y estrategias en vista de las próximas elecciones. Ojalá que los políticos no se pierdan en su rosca navideña, y piensen ante todo, en lo que necesita la gente. Pero no solo para hoy y mañana, sino principalmente para las próximas generaciones, que posiblemente tengan el panorama un poco más complicado.

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