Santi Maratea lo hizo de nuevo y Fede ya aterrizó en Barcelona: la solidaridad de un pueblo de Córdoba

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Por: Estefanía Tello

Les voy a contar una historia, algo que sucedió en un pueblito de Córdoba llamado Villa Valeria. Hace unas semanas atrás, Vanesa, la mamá de Fede, un nene de 6 años, contó a los vecinos y medios locales que su hijito debía viajar a Barcelona, España, para recibir un tratamiento que en Argentina no le podían ofrecer. El problema, que no fue problema, era que el tratamiento era muy costoso, tenía un valor de $30.000.000. Por supuesto que es un número que asusta, sin embargo luego de que ella anunciará por las radios y diarios que tenían que juntar esa plata, la gente de su pueblo, su lugar, se puso a trabajar.

Feria de platos, donaciones anónimas, urnas en los comercios, venta de locro, lechón móvil, la donación de 100 mil pesos de una promo de egresados, y otras acciones sin nombre para sumar un granito de arena. Y, mientras todo esto se llevaba a cabo, cientos y cientos de mensajes le ingresaban a diario al influencer de Santi Maratea para que se sumara a la causa e impulsara y moviera los corazones para que la billetera se llenara más rápido, y Fede lograra viajar.

Un buen día, toda la gente del pueblo comenzó a poner en las redes sociales, y en sus estados de WhatsApp que Santi Maratea había propuesto en su Insta, una nueva campaña solidaria, y de nuevo, todos se pusieron a enviarle mensajes y a contarle sobre la lucha de este pequeño guerrero. Finalmente, el influencer que no pudo ignorar lo que pasaba, se sumó, y en unos días, los millones para que Fede volara, se hacían realidad.

Parece un cuento, pero no lo es, ayer, Fede, después de pasar un mal momento de salud, se logró sobreponer y se subió a su avión, sí, porque es suyo, avión que una pareja argentina que vive en Europa puso de forma privada para venir a buscarlo, y prestarle a él y a su familia la tranquilidad de entender que en el mundo te pasan cosas malas, pero hay otras buenas dando vueltas por ahí, esperando a Fede para echarle una mano.

Finalmente, luego de un sinfín de movidas, de burocracia, de papeles, de documentación y de muchas oraciones, el más valiente de Villa Valeria, está llegando a Barcelona. Fede, en ese vuelo te llevaste a la gente de tu pueblo, y vos dejaste un pedacito de tu corazón. ¡Fuerzas!

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