Valle de Uco, Lunes 18 Noviembre 2019
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Muchas veces saboreamos algo que nos parece delicioso o que nos traslada directamente a alguna comida especial que nos cocinaban nuestras abuelas. Pero otras, al querer reproducir ciertos platos, morimos en el intento porque no tienen el mismo gusto o porque no terminan siendo tan saludables. Uno de los secretos está en los ingredientes que se utilizan a la hora de cocinar y tiene que ver con la calidad de esos productos.

En esta nota, la pastelera Paula Méndez nos acerca los mejores consejos para preparar platos explosivos, saludables y llenos de sabor, y hasta nos enseña cómo hacer una masa de budín.

Desde que trabajo en pastelería siempre puse principal atención a la calidad de mis productos. Principalmente porque el resultado final es excelente, vale la pena y da gusto comerlo y principalmente sé lo que estoy comiendo. Cuando hablo de calidad estoy hablando de ingredientes de primera y amor por lo que hacemos.

En alguna medida todos entendemos el significado de saludable. Sabemos que es mejor hacer ejercicio, comer menos grasa, no comer mucho azúcar, etc. Incluso, hoy en día, existen nuevas propuestas de pastelería saludable que aportan dulzura a nuestra vida y está preparadas con ingredientes nuevos para nosotros como azúcar mascabo o stevia, en vez de azúcar blanca refinada, harinas integrales o aceite de coco. Los resultados están ¡buenísimos!, aunque en algunos casos hay que estar abierto a nuevos sabores. 

Pero… cuando tenemos ganas de darnos un gusto súper goloso, un premio, un festejo especial, pensamos en una torta de chocolate, un Lemon pie, o algo que desborde de dulce de leche… Mmmmmmm ¡delicioso! que sea muy cremoso o chocolatoso (con solo pensarlo ya se me hace agua la boca) hasta lujurioso!, te diría… Entonces, mi recomendación es, si nos vamos a dar ese gusto… Que sea de calidad.

Debemos tener en cuenta que los ingredientes que usemos sean de primera o lo menos artificiales posible. Quiero decir que la manteca sea manteca, no margarina; incluso, es preferible utilizar aceite, si la preparación lo permite. Que el dulce de leche repostero sea oscuro y no tan brillante, muchos están rebajados con glucosa. Que la crema sea crema de leche y no crema vegetal. La crema vegetal, tan utilizada hoy, puede gustarte, pero está hecha de grasa bovina, jarabe de maíz de alta fructuosa y sabores artificiales y el resultado final, para mí es incomible, y además esos productos industriales no hacen bien. Eso no es crema. Y hay muchos más. Una buena ayuda es guiarte por las primeras marcas. Dentro de todo no son tan económicas, pero tienen un prestigio que cuidar.

También es cierto que ante la practicidad o la comodidad de que no se “corta” recurrís a la crema vegetal, o a la premezcla (estoy sorprendinda de la cantidad de “polvitos” que hay para todo!! brownies, cupcakes, popcakes, bizcochuelos, etc.), es mucho más rápido y te saca del apuro, pero lo cierto es que con un poco de conocimiento y técnica todos esos problema desaparecen y podés disfrutar de una torta casera con un bizcochuelo hecho por vos en casa, súper esponjoso, delicioso, hecho con amor… ¡y muchísimo más económico!

“Somos lo que comemos”. Te invito a que empieces a prestar atención en este punto. Los productos industriales, por una cuestión de costos y practicidad en el negocio, son a base de más químicos que alimentos. Con sólo empezar a ver las etiquetas de lo que consumimos (la letra es minúscula lo sé, pero vale la pena) vas a empezar a detectar qué es calidad y ser más concientes de lo que comemos. Como premisa: consumir productos bien hechos o cocinar en casa siempre es lo mejor (obviamente, con ingredientes de calidad).

El resultado final de una pasteleria con buenos productos está 100% garantizado. Puede ser que la deco no esté perfecta, que la combinación de sabores no sea la ideal, pero ese es otro tema que vamos a ir resolviendo….

La receta de hoy es un básico de la pastelería y un clásico de las masas batidas pesadas, seguramente ya lo conocés, pero en el idioma pastelero se llama Quatro Quarts (cuatro cuartos).

Es una masa batida porque se utiliza batidora, para incorporar aire y pesada por la cantidad de materia grasa, en este caso manteca. Hay que agregarle bastante polvo de hornear, comparado a otras preparaciones, para que crezca, sea suave y esponjosa.

Es la masa base de cualquier budín. Se le puede dar el sabor que más te guste. Es la base del budín inglés, típico de las fiestas, el hamburgués (uno de los que más me gusta) y muchos otros.

200 g de manteca pomada (no derretida)

200 g de azúcar

4 huevos

200 g de harina 0000

10 g de polvo de hornear (1 cucharadita de té panzona)

Opción budín de chocolate: en vez de 200 g de harina, podés utilizar 160 g de harina 0000 y 40 g de cacao amargo.

Arrancamos…

Batir la manteca pomada con el azúcar “a blanco”, que es cuando la manteca cambia de color a uno más claro. Así se va incorporando el aire a la preparación para que sea más esponjosa.

Agregarle los huevos de a uno. Los huevos deben estar a temperatura ambiente. Si están fríos van a endurecer la manteca y va a dar el aspecto de cortada. No es grave, incorpora menos aire… Acá le agregás el sabor: la esencia de vainilla o ralladura de limón o de naranjas.

Mientras seguís batiendo le agregás la harina mezclada o tamizada con el polvo de hornear.

Una vez que está casi listo le podés poner pedacitos de manzana, membrillo, chispas de chocolate.

Colocar la preparación en un molde para budín de 30 cm de largo o, también, en un molde de 24 cm de diámetro con tubo central (savarín) enmantecado y enharinado.

Hornear durante 35/40 minutos a horno medio suave, 170°.

Espolvorear con azúcar impalpable.

Otra opción es poner la preparación en pirotines y quedan tipo muffins.

Deseo que la prueben y me envíen sus dudas, comentarios o qué cosas les gustaría aprender al Facebook: Paula Mendez Pastelería

¡Hasta la próxima!