Carolina Ureta, una trabajadora que vive la Vendimia entre las viñas y el escenario

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Carolina en Vendimia y en la viña
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@TeffyTello

Hace más de 10 años que celebra el Día del trabajador Vitivinícola.

Desde 1991, se festeja en nuestro país el Día del Trabajador Vitivinícola con el objetivo de rendir homenaje a todas las personas que trabajan en la realización del vino. Si bien la fecha rige en todo el territorio argentino, su origen está fuertemente relacionado con Mendoza.

Los obreros y empleados vitivinícolas se enfrentan a un arduo trabajo muchas veces pasando frío y  calor. Además, año tras años luchan y pelean por mejoras salariales

En esta oportunidad, El Cuco Digital decidió entrevistar a Carolina Ureta, una trabajadora vitivinícola de San Carlos que desde hace más de 10 años se gana el “pan de cada día” en la viña.

Pero como si eso fuera poco, Carolina (39) es madre, abuela y esposa. Actualmente, cursa el profesorado de danzas y baila en el Ballet Freya y aun así, todos los días, sus compañeros la ven sonriendo por las hileras.

-Carolina, contanos, ¿cómo fue que empezaste a trabajar en la viña?

Fue cuando mi hija iba a cumplir 15 años. Yo antes no había trabajado pero para juntar plata y ayudarle a mi marido me fui a trabajar en la viña.

-¿Te costó aprender?

Es un trabajo fácil, aprendés, solo hay que ponerle muchas ganas. Eso sí, no es aliviado, es muy sacrificado.

-Todos hablan que ser un trabajador vitivinícola no es tarea para cualquiera ¿por qué?

Porque cuando te toca atar en el invierno se te congelan las manos, o en la poda. Y bueno, en el verano es duro el sol, el calor. Es un trabajo que no todos quieren hacer. Muchos no aguantan las condiciones climáticas.

-¿Qué trabajo te ha tocado ir haciendo estos 10 años?

Un poco de todo: poda, atada, desbrote, levantamiento de alambre y participar de la cosecha de uva.

-¿Qué me dirías del salario de los empleados vitivinícolas que reclaman todos los años mejoras salariales?

El salario de viña si lo comparas con otro es el más bajo de todos, aun si estás en blanco terminás cobrando poco. Por otro lado, el tacho de uva cuando comienza la cosecha es poco. Hay que hacer muchos tachos para ganar más o menos. Siempre es un sacrificio.

-¿Te gustaría cambiar de trabajo algún día?

Sí, por ahí me canso. Cuando van pasando los años pienso que tengo que conseguirme otro trabajo. Me gustaría terminar la secundaria y dedicarme a alguna otra cosa. Pero bueno, cuando hay que pagar alquiler y ayudar en la casa, hay que hacerlo. No es lo que más me encanta hacer pero he podido desarrollar el trabajo bien y eso me da ánimo para seguir haciéndolo año tras año.

-Además de trabajar en la viña, vos sos una bailarina que participa de hace tiempo en las vendimias departamentales, ¿cómo vivís la fiesta del trabajador desde adentro?

Es muy emocionante. Bailo desde el 2014. Ver el anfiteatro lleno de gente y estar ahí en la fiesta que representa a los viñateros me llena de alegría. Este año nos apenó mucho que hicimos el casting y luego nos avisaron que no se iba hacer presencial; hubo cambios. Pero más allá de eso, siempre que he bailado en las vendimias sancarlinas he sido muy feliz.

-Un sueño

Me gustaría algún día con bailar en el Romero Day en la Fiesta Central. Pero bueno, creo que me tendría que presentar a algún casting y probar suerte, pero no me animo. (risas). Pero siendo sincera, mi sueño es tener la casa propia, con eso estaría completa ya que soy muy feliz con la familia que formé. Tuve mi hija a los 15 años y fue mi mayor bendición. En el 2020 llegó mi nieto para cambiarnos la vida. Siempre juntos, siempre adelante en buenas y malas con mi compañero de toda la vida.

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