CRÓNICAS MUNDIALES 5: “Esta crónica va dedicada a los locos y locas que se han apasionado como yo con el mundial”

Argentinos en el banderazo en Qatar
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“Y en el medio de todo este lío, ahí vamos los argentinos mostrando cómo somos. Llamando la atención del mundo entero por la cantidad de gente que fue a Qatar y por la pasión con la que se alienta. Y… es que así somos. Contradictorios, solidarios y egoístas. Pasionales, racionales, patriotas, europeístas…y por eso las grietas prenden tan rápido en nuestras historia y actualidad.

CRÓNICAS MUNDIALES 5: “No nos pidan que no volvamos a intentarlo”

Por Juan Jofré

Pusimos quinta, y a fondo. Agarramos embalaje y por favor que nadie nos pare!!!

No soy de los mas dúctiles para adaptarse a la música moderna que escuchan los “huachos de hoy”, pero el tema de Wos que aparece en la serie de Netflix sobre la obtención de la copa América, y que también circula en clips cortitos de redes sociales con imágenes de Messi, me pone los pelos de punta, aunque no se me note.

“y no tengo pensado, hundirme acá tirado,

Y no tengo planeado, morirme desangrado y no no no..

No me pidas que no vuelva a intentar, que las cosas vuelvan a su lugar”

Y me pongo manija, y si sigo escuchando me parece que toda la canción la hizo para este momento.

Este momento donde nos entusiasmos, y nos volvimos a ilusionar, como cantan los mismos jugadores.

Algunos dicen que ahora sí empezó el mundial, menospreciando a los demás países, solo porque no han logrado más épicas. Otros, más acertadamente creo, lo definen como que ahora empieza “otro” mundial. 

Es que ahora empieza la etapa donde la eficacia muchas veces importa más que el juego bonito, o la tenencia y toques. Si no, pregúntenle a los españoles, cuando se les pase el enojo. Japón, Corea, Australia, Polonia, Suiza hicieron un digno papel, sobre todo en fase de grupo. En octavos, sufrieron la jerarquía grupal de algunas selecciones y la pericia de expertos de algunos jugadores individuales.

Marruecos, sigue con el sueño, y aunque los españoles se quejen, hizo un juego inteligente, potenciando sus virtudes y tratando de anular las de su rival. Si alguien piensa que eso no está bien, tal vez el que no esté bien sea ese alguien, que espera que un equipo abra su defensa y le diga a la superpotencia un “pase pase, sírvase usted. Haga en mi arco cuántos goles desee”.

Hoy le robo al genial Dolina que cita a Coleridge diciendo que “para disfrutar el fenómeno artístico había que tener fe poética  y suspender la incredulidad”. 

Quien no quiere abandonar el plano racional, la pasa muy mal en estos tiempos. Porque la mayoría de sus vecinas, compañeros de trabajos, almacenero del barrio o los parientes y amigos andan y andamos todos con la cabeza en el mundial.

Los únicos que siguen en el plano de las operaciones, son los dueños de todo, que aprovechan su descomunal poder disfrazado para tomar decisiones perjudiciales a las mayorías: desde aumentos hasta sentencias sin pruebas, todo se puede hacer de modo más fácil en estos tiempos.

Pero no se confunda amigo racional, eso no es culpa del fútbol. No se enoje con el fútbol. Equivocar de enemigo es propio de quien aplica más pasión odiadora que razón que ilumina en las cosas de la polis.  

Los verdaderos poderosos siempre han utilizado al fútbol u otros entretenimientos para imponer sus egoístas intereses. 

Y en el medio de todo este lío, ahí vamos los argentinos mostrando cómo somos. Llamando la atención del mundo entero por la cantidad de gente que fue a Qatar y por la pasión con la que se alienta. Y… es que así somos. Contradictorios, solidarios y egoístas. Pasionales, racionales, patriotas, europeístas…y por eso las grietas prenden tan rápido en nuestras historia y actualidad.

A veces nos creemos los mejores del mundo, y al rato estamos repitiendo que “somos un pueblo de mierda”, como dijo el pobre títere cordobés.

Nos gusta el fútbol de toque, pero también el de huevo o sacrificio. Siempre se ha dicho que la escuela de Menotti era el futbol de toque, más holandés, y más asociado a River e Independiente, y que en la otra vereda, la escuela de Bilardo, proponía más sacrificio y defensa, asociado a Boca y Racing.

Tantos años se ha difundido esta grieta que hay quienes la creen y la sostienen. Pero la verdad es que en el fondo, nos une el futbol y lo que provoca. No nos importan tanto las ideologías futboleras o los sistemas, estilos, esquemas y otras racionalidades, porque lo que nos termina movilizando e importando es la consecuencia de la existencia del fútbol.

Nos gustan los abrazos, nos gusta salir a la calle, sentirnos parte de algo más grande, de algo que nos hermana. Sacar la bandera, pintarnos la cara, ver a niños y niñas de celeste y blanco, y plazas llenas, y mesas con cerveza, mate o lo que se pueda.

Nos gusta y nos une la mística. Creer. Encontrar coincidencias del hoy con el 78  y el 86, y nos gusta imaginar que Maradona desde el cielo…. Y nos encanta ver que Agüero, Messi y compañía se ríen como  pibes en un twich… y ahí va la locura que nos atrapa de nuevo…

Nos gusta cuando nuestro equipo va ganando y toca, pero también festejamos una buena atajada o una barrida al piso producto de la precisión en la garra.

Somos de todo un poco, y eso a los y las puristas no les gusta.

Somos capaces de ponernos una corbata y un saco, copa de champagne en mano brindando con la tía; y al otro día estar en la esquina, panza al sol, chupando un porrón del pico con los amigos.

Se viene el fútbol más de elite o de primer nivel. Con menos errores, y con menos margen de error. Se viene cuartos de final, donde la precisión y la eficacia se convierten en las reinas, porque,  a no confundirse, en estas instancias tampoco gana siempre  el que juega mejor. 

Esta crónica de hoy terminará distinta, porque va dedicada a los locos y locas que se han apasionado como yo con el mundial. Hoy no termino sin agradecer a la enorme cantidad de amigos y amigas, que leen, comentan, me mandan ideas, datos, citas. Los quiero en el equipo de mi vida pa siempre: hermanos y [email protected], Mariano, Gustavo, pelado, Franco, Lucho, Marito, Gonzalo, Pablitos, Guiller y Guillote, las Lilis, Vero, Mónica, Sole, Nacha, Mirta, Tere, Laura, Duber, Leo, Javi, Rodrigo, Gaita, Jesús, Marce, Facu, Gastón, Jorgito,  y a quienes me olvidé y en la próxima aparezcan porque me lo reclamen.

Escribir estas crónicas me ha servido para reafirmar que no estamos tan locos si, esa locura se comparte, y me alegra la vida sentir que el fútbol, a pesar de todo, sigue siendo ese lugar de encuentro, pasional, un tanto irracional, contradictorio y humano como la mismísima vida.

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