La “Scaloneta” arrasó: Gracias Lioneles! Gracias muchachos! Viva el fútbol y la Argentina!!

Maracanazo-foto télam
WhatsApp
Facebook
Twitter
Imprimir

La importancia de los procesos.

Por Juani Jofré

El pueblo argentino volvió a gritar campeón de la mano del fútbol, y por lo que representa social y culturalmente, se vive y se siente como un triunfo del pueblo.

Ahora que el éxito está consumado, con su buena dosis de épica, contra Brasil y en el mítico estadio Maracaná, la gran mayoría se sube al tren y se siente parte del triunfo, aunque hasta hace unos días estuviera criticando ferozmente.

Para muchas personas era inentendible que teniendo a Messi, Argentina no podía ser campeón. Las lecturas iban desde que “al pibe le falta pasta de líder”, “le sobra plata”, “no siente la camiseta”, “no tiene potrero”, o muchas otras frases que pegan fuerte, que resuenan, que logran que el que las pronuncie obtenga la atención de los demás, aunque carezcan absolutamente de fundamento alguno.

Después del mundial de Rusia, sin buenos resultados, sin apoyo de los jugadores, Sampaoli (el DT favorito de los periodistas del negocio del fútbol en ese momento) dejó de ser el DT de la Selección Nacional, y otra vez todos apuntaban a Messi, acusándolo que por ser una figura mundial ponía y sacaba técnicos y jugadores.

En un escenario en el que nadie quería agarrar la manija caliente, aparece Scaloni junto a un cuerpo técnico de ex jugadores de la selección, con una idea, un proyecto, que iba a necesitar de tiempo y respaldo para poder llevarse adelante.

Scaloni-foto-télam
(foto Télam)

La propuesta fue aceptada por los dirigentes que no tenían muchas otras opciones, y también fue inmediatamente criticada con dureza por la prensa, que, al ser parte del negocio del fútbol, esperaba tener influencia en la elección del DT, para luego hacerse de alguna propina por los servicios prestados. Así funciona la cosa.

Así arrancó Scaloni y su cuerpo técnico, a dar sus primeros pasos con cientos de críticas debido a que justamente su designación no había pasado por el tradicional filtro de “la rosca” de “los grandes periodistas”, que muy poco saben de fútbol pero acumulan horas y horas de radio y tv difundiendo ideas y promocionando jugadores y técnicos que al igual que ellos, son parte del negocio.

Lo primero que hizo Scaloni fue reunirse con Messi, le mostró su proyecto y lo convenció. A partir de ahí comenzó un proceso de renovación de nombres, de convocatoria de jugadores “desconocidos” que tampoco son parte del negocio chico de los “periodistas”. Un proceso que tiene un par de conceptos muy básicos: acompañar bien a Messi en los futbolístico, y conformar un grupo donde todos tiran para el mismo lado.

Así por ejemplo, dos históricos como Di María y Agüero, no tuvieron su lugar hasta que comprendieron que debían sumarse a un grupo, y que les podía tocar estar en el banco, y que igual debían apoyar. Esto también les hizo bien, ya que les devolvió el hambre de gloria, que Angelito coronó en la final con un golazo.

Desde lo estrictamente futbolístico, el equipo tuvo más momentos de buen fútbol, manejo de pelota, triangulaciones, sociedades y dominio del partido, durante algunos partidos de eliminatorias, pero en esos partidos sufrió por desequilibrios y desatenciones defensivas.

Similar a lo que hizo Sabella en el Mundial 2014, ahora Scaloni apostó en la copa América a ir corrigiendo esos desequilibrios, resignando a veces la tenencia de pelota y el juego ofensivo.

Fue consiguiendo resultados que alimentaban el buen ánimo, al mismo tiempo que un cuidadoso trabajo de construcción de grupo, con momentos de relajación, baile, asado y mucho juego, demostrando que la construcción de una identidad, de un grupo, de un equipo, era su principal objetivo para mejorar lo futbolístico, porque un buen grupo potencia y  mejora las individualidades.

Esa idea solo puede desarrollarse con tiempo, respetando el proceso que necesita de momentos de felicidad y momentos de frustración, para trabajar a partir de ellos.

La “scaloneta” surge como una propuesta de apoyo al DT de la Selección y al proceso que venía llevando adelante, para defenderlo del feroz ataque de las críticas mediáticas.

Scaloni termina refrescándonos una lección que sirve para todos los ámbitos de la vida, pero que muchas veces nos cuesta recordar: los objetivos se consiguen cuando se conforma un grupo de personas que comparten ese objetivo y lo ponen por encima de los intereses personales, y que todas las acciones que deben hacerse para alcanzar esos objetivos, deben planificarse y ajustarse, pero sobre todo comprenderse y respetarse, entendiendo que cada cosa lleva su tiempo, y que lo verdaderamente importante es producto de tiempos de trabajo y no de lo inmediato y efímero a lo que el mundo excesivamente comercial nos tiene acostumbrados.

Gracias Lioneles; gracias muchachos. Viva el fútbol y la Argentina!!

Una respuesta

  1. La nota es muy buena y te ofrece un enfoque que bien puede aplicarse a procesos políticos y sociales. Liderazgos consensuales y diálogo. Compartir objetivos, hacerlos propios de un grupo y transformar debilidad en fortaleza. Estos elementos deberían estar presentes en la construcción política. Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

LAS MÁS LEÍDAS

Sigue Leyendo

  • Hostal Rosengarten