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Los expertos afirman que los animales “mueren por falta de alimento y refugio”, en este caso, provocado por el fuego. Las ranas, insectos, invertebrados y reptiles, fueron otras de las especies afectadas.

Aquella pequeña llama que comenzó allí por octubre, se ha convertido en quizás el peor incendio forestal en la historia de Australia, el cual produjo 26 muertos, más de 2.000 viviendas destruidas, más de 5 millones de hectáreas arrasadas y mil millones de animales afectados. Pero no solo esto, el fuego en los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria podría ser fatal para ciertas especies.

Se cree que animales menos visibles, como ranas, insectos, invertebrados y reptiles, también han sido gravemente afectados. Los expertos advierten que, aquellos que sobreviven, también deben luchar por mantenerse en vida.

“El número de animales rescatados o que necesitan ser atendidos que estamos recibiendo no es el que habíamos previsto”, dijo Sarah Price, que trabaja para el grupo de rescate de vida silvestre WIRES, dando a entender que “muchos perecieron en los incendios”.

“Muchos de los animales mueren después del incendio por falta de alimento y refugio” o son devorados por otros animales, explicó Mathew Crowther, profesor de la Universidad de Sidney. En el estado de Victoria, donde la temporada de incendios solamente acaba de comenzar, los veterinarios aseguran haber visto koalas, aves, ualabíes y zarigüeyas con quemaduras y problemas respiratorios.

Por su parte, miles de imágenes devastadoras de koalas con el pelaje chamuscado, zarigüeyas con patas quemadas y canguros carbonizados han dado la vuelta al mundo y se convirtieron en el símbolo de un país golpeado por los efectos del cambio climático. “Quedan pocos hábitats para muchas especies. Esto puede provocar extinciones locales”, declaró en cambio John Woinarski, del Threatened Species Recovery Hub, un programa público para proteger la fauna. Los incendios están siendo una especie de “holocausto” para los animales, agregó.

Además, se estima que la mitad de la única población de koalas de Australia “libre de infecciones”, que vivía en la Isla de los Canguros, está muerta o gravemente herida. Hoy, el futuro de la especie depende de ese grupo.

Algunos murieron por el fuego, otros fueron sacrificados

Como estaba previsto, Australia sacrificó a más de 5.000 camellos para proteger zonas aborígenes. Así fue mediante varios hombres armados a bordo de helicopteros. La operación tuvo una duración de cinco días, y fue para evitar que los animales, sedientos por la ola de incendios en Australia, llegaran a las comunidades aborígenes.

Los aborígenes del Estado de Australia del Sur, donde está situada esta región, advirtieron de la existencia de grandes rebaños de camellos que se acercaban hacia las localidades rurales buscando agua y comida, en medio de una ola de calor sin precedentes.

También aseguraron que los animales ponían en peligro la poca comida y agua disponibles en la zona y amenazaban las infraestructuras y a los conductores.

La “Suerte” de un canguro

Cuando la voluntaria Sarah Price encontró un bebé canguro asustado, pero milagrosamente vivo en la bolsa de su madre moribunda en medio de los incendios forestales que devastan el sudeste de Australia, le pareció oportuno llamarlo “Suerte”. Tanto la madre como el hijo habían salido vivos de las llamas, pero horas después, la madre murió por estrés agudo. Fue esta la que se sumó a los mil millones de animales que han perecido en los incendios desde septiembre.

“Suerte” fue instalada en una bolsa en una habitación oscura y se está recuperando lentamente. Come y bebe con frecuencia. Su historia es de las pocas que han tenido un final feliz, en medio del desastre que conmocionó incluso a los voluntarios acostumbrados a los incendios estivales australianos.

El profesor Crowther consideró que después de los incendios, varias especies deberán ser protegidas para evitar su extinción. Además, los bosques quemados tardarán décadas en recuperarse. Los expertos, por su parte calculan que se necesitará una inversión considerable para restaurar los hábitats y dar a animales como “Suerte” la oportunidad de sobrevivir.

Fuente: Ámbito Financiero