enero 10, 2026

El orden mundial, su impacto en lo local y la necesidad de pensar mejor antes de opinar o “descolonizar” nuestro pensamiento

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Una columna que nos invita a pensar la realidad internacional desde varias ópticas, pero además nos ubica en ese marco global.

Por Juan Jofre

El 2026 inició con un gran movimiento de piezas en el mapa internacional. Estados Unidos bombardeó la capital de Venezuela y secuestró a su presidente.
Se habló y escribió mucho sobre el tema estas semanas. Aquí simplificaré (demasiado) las principales hipótesis o explicaciones.

La primera, la más difundida o repetida por los que se apuran a opinar sin detenerse a pensar, y la más tramposa, es la que muestra a Trump como un justiciero que atacó a un dictador (Maduro) y le devolvió la libertad a Venezuela.

Los periodistas u opinadores que reproducen esa explicación y no mencionan los intereses económicos y los poderes internacionales que hay detrás, están diciendo verdades a medias. No digo que carecen de razones, sino que es una mirada incompleta, y eso no es inocente, porque buscan justamente ocultarlos.
Recuerdo siempre en estos casos al gran pensador nacional Arturo Jauretche, que en su libro “Los profetas del odio” (1967), decía que “la colonización pedagógica consiste en enseñarnos a mirar los problemas nacionales como si fueran fenómenos aislados, sin conexión con el sistema internacional que los condiciona”.

Quienes toman como verdad esa explicación, están reproduciendo un punto de vista colonial.
Una segunda hipótesis plantea que Trump, asediado por los problemas políticos y económicos internos, la falta de petróleo, la pérdida de influencias y mercados, decidió avanzar sobre los acuerdos internacionales e imponer un nuevo juego donde vuelve a reinar la ley del más fuerte. Con Venezuela en su poder, EEUU recupera petróleo y poder en todo el continente. Esta perspectiva alerta sobre el peligro de posibles guerras en el corto plazo.

La tercera hipótesis es la que plantea que el ataque de Estados Unidos a Venezuela podría darse en un marco de relativo acuerdo entre Trump, China y Rusia, dando inicio a una nueva era donde se abandonaría el multilateralismo y los acuerdos de los últimos setenta años, para pasar a un mundo donde habría tres imperios, cada uno con sus zonas de influencias.

Dejando de lado la primera hipótesis, Latinoamérica vuelve a ser el patio trasero de EEUU, “nuestro hemisferio”, según el propio Trump.
Cada quien puede buscar indicios o evidencias que apoyen tal o cual perspectiva y tomar posición. A mi entender, eso sería mucho mejor que opinar con velocidad, compartiendo algún meme o repitiendo algo escuchado por ahí.

Sea cual sea la hipótesis que a usted más le guste, lo que es indiscutible es que el mundo en 2026 va a ser distinto de como venía siendo.

Claro que la realidad no funciona tan fácil y se mueve todo el tiempo en forma de tensiones, donde el más fuerte tomará la iniciativa e impondrá condiciones, pero el más débil desplegará también sus armas. Difícilmente se entregue sin hacer nada. Por ejemplo, países como México, Brasil o Colombia ya expresaron posiciones opuestas a Trump.

Con esta mirada es que invito a pensar el rumbo de las decisiones nacionales. Milei decidió alinear nuestro país completamente a los Estados Unidos. Esto trae el recuerdo de las “relaciones carnales” de la época del menemismo.

Teniendo en cuenta eso, tiene sentido lo votado en el presupuesto nacional: menos recursos para la ciencia, la tecnología, las universidades, las escuelas técnicas, y más recursos para toma de deuda y para los servicios de inteligencia (SIDE). Es claro que, si la decisión es subordinarse a los Estados Unidos, no es necesario desarrollarnos.

La propuesta es entonces potenciar todo aquello que produzca materias primas sin industrializar. Como en los años 90 para no ir más lejos.
Si usted lector tiene más de cuarenta años recordará que en nuestra zona casi no quedaron en pie industrias (ni bodegas). ¿Pasará lo mismo?
Entramos en terreno provincial. El Gobernador Cornejo repitió rápidamente lo que hizo Milei y se alineó inmediatamente con los Estados Unidos.
China y Brasil son socios estratégicos para muchos productos mendocinos. Lo que pase entonces con estas relaciones internacionales será clave para la economía de la provincia.

La parte de la ciudadanía que defiende el agua y rechaza a la megaminería como proyecto para Mendoza, deberá comprender que no lucha solo contra un Gobernador, sino que hay todo un contexto nacional e internacional que piensa a esta provincia como lugar productor de petróleo y minerales.
Los intendentes saben que vienen tiempos de vacas flacas. Algunos dirigentes solo piensan en la clásica receta de achicar, de volver a las épocas donde los municipios garantizaban solo ABL (alumbrado, barrido y limpieza).

Esos dirigentes que renuncian a la imaginación o a pensar en alternativas, tal vez no quieran ver que las demandas sociales continuarán existiendo y que posiblemente le estén regalando el lugar a sus opositores para que crezcan.

Gran desafío para los gobiernos locales, porque son los primeros en pagar los platos rotos. El ajo, el vino, el turismo y el agua son cruciales para la economía del Valle de Uco y todo eso está en juego.
Imaginación, creatividad, profesionalismo y mucho diálogo serán necesarios.

Negarse a mirar el mundo solo es mentirse, y mirarlo solo con la perspectiva de los poderosos puede resultar una dulce trampa.

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